sábado, 27 de diciembre de 2008

Casita de Tablas, de Fausto Burgos

Casita de tablas,
en la umbrosa punta de algún callejón;
de cedro los muros
y el techo moreno de paja de arroz.

Casita de tablas,
de los limoneros, del jazmín en flor.
del parejo patio,
barrido de afatas, bañado de sol.

Callada y sombría...
Tuviera yo en ella mi casa mejor...
Casita de tablas,
De los limoneros, del jazmín en flor...

Del libro Huankaras, Buenos Aires, Editorial Tor, 1928, p.39, 40.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Otoño, de Leticia Mure

Otoño en Canadá, (técnica mixta) de © Carlos Alvarado 2008.
*
Cuando la brisa canta
los pájaros atardecen
bajo la piel del otoño,
las corolas se estremecen
amarradas al fulgor
de la noche
entre corpúsculos etéreos.
***
Extraído de: Escritores de Tucumán Siglo XXI, Yerba Buena, Tucumán, Lucio Piérola Ediciones, 2008, p. 115.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Pirpintos sobre las cañas, de Carlos Alvarado

¿Qué sueño de azúcar
sueñan las cañas?
*
Transportado
por pirpintos blancos
saltando y escurriéndose entre los dedos verdes
volcándose como espuma sobre los ríos torrentosos
*
Secretos sueños
dispersos
La ensoñación blanca de las cañas
Blanco pirpinto de la ilusión
*
¿Exhalación o suspiros?
*
Los dedos verdes agitan cielos
como implorando agua
devanando sueños
entretejiendo nanas
en el filo de las hojas
en los flechazos de las janas
*
Pirpintos blancos persiguen brisas
escabulléndose entre las hojas
saltando de rama en rama
allá en lo bajo, besando achiras
y allá en lo alto
entre tapices de enredaderas.
*
Pulpa de pirpintos,
Croar de las ranas,
¿Qué sueño sueñan
Las verdes cañas?
***
Pirpintos: maripositas silvestres, blancas o amarillas; Janas: espinas.
---
De Carlos Alvarado, publicado en: Escritores de Tucumán, siglo XXI; Lucio Piérola Ediciones, Tucumán, Argentina, 2008.

martes, 14 de octubre de 2008

Insinuaciones, de Carmela Corbalán

Caos
donde la luna
cabalga crisantemos de agua,
baila conmigo,
que tu sangre macere
mis delirios
y el borde de mi vestido
se arremoline en la curva
de tu boca,
para que seamos
esa mixtura:
madera, sol,
vino.
***
De Corbalán Carmela, Colinas desnudas, San Miguel de Tucumán, Imprecop, con auspicios de la SADE, 1994.
C. Corbalán: Tucumana, docente, Primer Premio de Poesía Junio Literario, Dirección de Cultura de la Pcia. de Tucumán, Junio 1983.

jueves, 9 de octubre de 2008

Mi Ritual sin Tí, de Ricardo Gutiérrez

He perdido de vista ya las madrugadas
la labor de los hombres
el nacimiento de las vidas.
he amordazado con duros llantos
la diurna floración de las guitarras
y asesiné con el dolor
la canción de las hojas
y las aguas.
Traicioné el más dulce pecado
y con él
quebré todos los espejos.
Oscurecí los tréboles
la madera, los pájaros
la piel de las piedras bajo la lluvia
el rumbo de la arena en los caminos;
perdí los tiempos
la risa, las campanas
el secreto amigo que hablaba el idioma
de las nubes y los perros
y
lo más terrible amor
perdí las palabras
los nombres de la luz
la secreta geografía de los cuerpos.

Por eso este amor es pobre
y es pobre este poema
y la soledad hambrienta
roe las puertas
asalta los atardeceres
los vagidos de la noche
las promesas de tu vuelta.
en el sueño estoy despierto
suicidándome
y la vigilia me sorprende
vomitando pesadillas.

¿En cuál músculo de ayer
olvidé las herramientas?
¿Qué asfalto me negó el arado?
¿Cuál horrible ciudad
me asfixió los surcos
la cosecha, el horizonte?
¿Por dónde se extravió el caballo
de andar por las estrellas
cabalgar el aroma de los ceibos
desbocar los latidos del verano?
Debes entender
o simplemente ofrecerme una gota de tu pan
para poder sacar pasaje hacia el olvido.
Necesariamente me visto de abandono
y nada espera que vuelva a poner de pie
la casa y tu presencia.
***
Extraído de: Gutiérrez Ricardo, Encendida Memoria, prólogo de Ricardo J. Kaliman, San Miguel de Tucumán, Dirección General de Cultura de la Provincia de Tucumán, 1993.

Amor, de Ricardo Gutiérrez

Un dios te habita
un ángel te corona.
Extraños fuegos asoman
desde el fondo de tu alma.

Y en tu vuelo me quemo
y en tu vida me diluyo.

Padre de ti soy esclavo
amante me condeno
y por tu mano resucito
hombre y poder.

Nuestras vidas
son las dos caras
de una misma locura.

Lejos de todo génesis
de nuestra propia sangre
de nuestro propio deseo
nos hemos engendrado.

Principio y fin
reducimos a círculo infinito
la existencia de todo mundo
y en nuestros cuerpos
engendra dichosa la noche
y del cansancio desvelado
ahíto de labio
se levanta el día.

Amor
si dijera tu nombre
perdería la vida.

Amor déjame en tu espalda
merecer la muerte.
***
Extraído de: Gutiérrez Ricardo, Encendida Memoria, prólogo de Ricardo J. Kaliman, San Miguel de Tucumán, Dirección General de Cultura de la Provincia de Tucumán, 1993.
Ricardo Gutiérrez: Nacido en Tucumán, comienza su actividad poética hacia 1972 con el grupo literario Yunque, con el cual edita el libro Poemas en 1973.
Colabora en diarios y revistas literarias del país y del extranjero. Su obra mayormente inédita, abarca entre otros los siguientes títulos: Los Soles enterrados, El Relámpago y la sed, y Clima de sombra.

jueves, 25 de septiembre de 2008

Dolor de mi tierra, de Adolfo David Goitía

Sulfúricos miasmas
corroen estas tierras
los pájaros
los campos
también la primavera;
primavera amable
que corre por el suelo
y sorda escucha
como canta y pena.

Tucu tucus luminosos
como estrellas caídas
entre azahares
y alfalfas
siempre llenas de vida,
son la única lumbre
la única centella
junto a la luna
que iluminan esta tierra.

La muerte impúdica
camina por los cerros
los ranchos
los canales
también los ingenios;
¡Milagros, Milagrito!
de rostro famélico
de pies descalzos
y hondo desconsuelo.

Oxímoron,
metáforas
y algunas metonimias,
por estos lugares
no todo es poesía....
***
De su poemario Mirada de Barro, Buenos Aires, De los Cuatro Vientos Editorial, 2005.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Rapsodia del quebracho volteado, de Ricardo Rojas

A la orilla del camino
levantándose corpulento,
el tronco alto, duro,
de follaje fresco.

—¡Lindo quebracho!
Decían al verlo,
descansando a su sombra
los que iban al pueblo.

No pudieron voltearlo
ni el sacudón del furibundo viento
ni aquel inicuo rayo
que le partió una vez el pecho.

Pero un día llegaron al pago
unos forasteros
que con aviesas máquinas
al quebracho vencieron.

Por el pie lo aserraron
en inverso degüello,
y pareció venirse abajo
una columna del tiempo.

Los pájaros volaron
espantados al cielo...
y los criollos sollozaban
como ante un abuelo muerto.

En el rugoso tronco le encontraron
suave, una flor del aire, y en el hueco
que le abriera aquel rayo,
un gran panal de miel, dulce y secreto.

¡Lindo quebracho! Semejaba
carne de toro el pecho,
y había miel y flores en su entraña
como en el corazón de un hombre bueno.

¡Oh, lección misteriosa,
la de este cuento,
la aprendí en mi terruño,
libro de Dios, abierto.

De Ricardo Rojas (1882-1957), La Victoria del hombre y otros cantos, Buenos Aires, Editorial Losada, 1951, p. 368-369.

Himno a "South America", de Sixto Pondal Ríos


¡Oh, continente sudamericano!
Continente aromático,
oloroso a café, a cacao y a yerba mate.
En tu triángulo inmenso nada falta:
selvas sofocantes donde los árboles inmóviles
chorrean sombras verdes y serpientes húmedas;
desiertos sobre los que el sol calcina blancas calaveras;
nidos de hornero y viviendas humanas hechas con barro y con paja
y modernas ciudades en cuyas terrazas
bailan los millonarios a la luz de la luna.

Oh, continente nuestro,
cálido y perfumado,
donde hay grandes palmeras en los jardines de las casas de gobierno
y ordenanzas negros en los pasillos de las cámaras.
Contiente de los Shorthorn campeones
y de los niños con raquitismo,
donde los representantes de las empresas extranjeras
usan mentalmente cascos de corcho,
como en el África.

En tu triángulo inmenso nada falta;
estancias con piletas de natación
y provincias con pantanos llenos de mosquitos del paludismo:
También hay funcionarios que piensan en divisas
y dictadores mestizos que llevan el pecho constelado de medallas de lata.
Oh, continente penumbroso y tibio,
patria adoptiva de la silla hamaca y de la siesta,
donde el frecuente tiroteo de las revoluciones sobresalta a los pájaros
y da lugar a nuevos aumentos de la deuda externa.

Nada más justo que la tristeza de los cantos
que a veces ruedan por tus caminos polvorientos.
Folklore de andrajos, de suciedad y de pobreza
que es mostrado con gran satisfacción a los turistas,
acostumbrados a paladear el sabor local como si fuera un refesco.

No hablemos de tus guerras, porque ellas se hacen
por cuenta de las naciones más civilizadas.
Hablemos de los indios, que venden cacharros en las estaciones
mientras son fotografiados desde lujosos coches pullman.
Hablemos de los peones descalzos
y de los presidentes hechos a dedo que pronuncian vibrantes discursos en favor de la democracia
mientras hay periodistas presos en las comisarías con cortinas de paja,
en cuyo patio el comisario toma mate y se hace leer el diario por el sargento.

Pero no importa: el porvenir es tuyo.
Cercan tus horizontes riquezas prodigiosas:
metales tan abundantes que su brillo
debe ser visto por los pájaros, desde arriba;
inmensos plantíos donde el viento se revuelca como un potro
y maestros mestizos en escuelas de adobe
enseñando palabras
que luego repiten los labios gruesos de los negros
y las bocas sin dientes de los indios.
No en vano sale el sol cada mañana.

Tierra pintoresca y querida, a la que amamos a pesar de todo
como a un pariente ridículo.
Siempre habrá papagayos en tus bosques sonoros
y grandes hojas acuáticas flotando en los estanques;
pero algún día, tus aguas
reflejarán, al pasar, una vida más noble
erguida en sus orillas.

Los países se parecen a sus banderas.
Te cubren intensos rojos, verdes y amarillos
de tórridos paisajes tropicales,
repetidos en cálidas enseñas.
Y más al sud, celeste,
celeste y blanca, ya con los australes
témpanos en el centro de su insignia,
mi dulce patria, pálida.

Desde aquí,
bajo el brillo de las últimas estrellas,
en el umbral de mi provincia,
donde empieza
la selva,
la nodriza mestiza,
la siesta,
el tum tum de tus bombos
y la gente color tierra,
te dedico este canto de esperanza,
mundo nuevo y tan viejo, tumba y cuna,
patria grande, patria de mi patria,
Sud América.

De: Sixto Pondal Ríos (1907-1968); Los Rostros transparentes, Buenos Aires, Ediciones Dintel, 1959, p.39-41.

jueves, 4 de septiembre de 2008

El camino a la poesía, de Rogelio Ramos Signes


El camino a la poesía
De estas piedras que ves
está hecho el camino a la poesía.
Con las grises, contundentes y filosas,
podrás preñar metafóricamente la tierra.
Con las negras escribirás acerca de tus deudos.
Las marrones absorberán el llanto de la letra
sin que logres entender por qué habías llorado.
Las brillantes de mica sólo enrojecerán tus manos.
Con las blancas, muy pequeñas,
es que irás poniéndole el acento a tus palabras.

*
Tomado de la revista “Barataria”, Buenos Aires, 1998.

miércoles, 20 de agosto de 2008

Teclas Negras, de María Elisa Gallo

Extraído del prefacio del libro de poesía: Teclas Negras de María Elisa Gallo, Lucio Piérola Ediciones, Yerba Buena, Tucumán, 2008.

Por momentos encuentro el talento de esa “cantora nocturna” [que fue Alejandra Pizarnik] en las páginas de María Elisa Gallo.
[...]
María Elisa Gallo nos sumerge en un ritmo de marejadas a la simple vista de sus poemas, los que cobran vida desde la forma misma. Ella escribe Teclas negras y al hacerlo también percute teclas blancas, dándonos así los tonos y semitonos de su partitura. Las teclas negras son también bemoles; y en sentido figurado, tener bemoles es tener a algo por grave o dificultoso. María Elisa ha elegido muy bien su título para hacer tañir las cuerdas de los temas graves: La palabra, El agua, El silencio, El espíritu. Las cuatro partes de su libro, que fragmentadas no se aislan, si no más bien entran en un diálogo conmovedor.
María Elisa me previene, diciéndome algo asi como: Mi poesía es algo aterciopelada, tornasolada, por momentos roja como la vida y por momentos negra como el sueño. Al leerla diviso a la tucumana “acantilada”, caminando a puntillas sobre un “sembradío de cerezas negras”, “escal[ando] el muro de [su] escritura con pétalos de agua inmóvil”.
Allí está ella, cuestionando a los viejos ídolos, al señor de los paradigmas, al de la gramática, al de las formas, al del nombre del padre.
[...]
Nos dice Derrida que “el secreto, secreta”, justamente en esta poesía hay una secreción de lo que no está dicho, y también de lo silenciado que nos permite acercarnos al pensamiento sutil de la poeta que deconstruye para mejor construir.
Pero a diferencia de Pizarnik, “la oscuridad verbal ilumina el canto” nos dice María Elisa; intuyo en su poesía esa puerta entreabierta que pareció no encontrar Alejandra.
Estas teclas negras nos ponen de frente con la palabra poética, hay en este trabajo una seria reflexión sobre este sujeto mayor de la poesía. El poeta que no ha reflexionado sobre la palabra poética y sobre los silencios que le oponen resistencia, camina a tientas, inseguro como un ciego primerizo, vacilante por senderos escabrosos.
La cuidada poesía, en el fondo y en la forma, donde María Elisa Gallo pone el alma pero también el cuerpo, nos arrebata con la fuerza vertiginosa de los torbellinos. Esta primera obra es ya en sí misma toda una consagración. El tiempo y su futuro trabajo (el cual sé sesudo) ubicaran a María Elisa Gallo entre las preferidas musas de los argentinos. Quiero cerrar esta lectura con versos de María Elisa:


“Las palabras no manan del silencio
sino del pequeñísimo temblor en mi corazón”


Carlos Alvarado

sábado, 16 de agosto de 2008

Un niño llevado de la mano, de Julio Estefan


Un niño llevado de la mano
V.
a D.B.D.

He vendido el destino
mirando tu reflejo
apenas perceptible
una tarde de Octubre.
He dejado que el cielo
amanezca en tus ojos
y me he abandonado
a discurrir la vida.
Cada paso que damos
son tus pasos,
tú me abrirás las puertas
de este gran laberinto.
Tan solo soy un niño
llevado de la mano.
***
Poema inédito de Julio R. Estefan publicado en Ñ, Revista de Cultura de Clarín Nº 254 del 09/08/2008.
Julio R. Estefan: Fue miembro fundador de la Asamblea de Escritores de Tucumán, donde reside. Participó en encuentros de poetas y eventos culturales, como el Café Cultural organizado por la Universidad Nacional de Tucumán y en el Julio Cultural Universitario. Es coordinador del ciclo "Poetas por poetas". No tiene obra publicada. Nacido en Marcos Juárez, Córdoba, 1963. Escritor y docente. Extraído de Ñ, Nº 254, p. 28.

viernes, 1 de agosto de 2008

Terrible Alianza, de Ariadna Chaves

Estar de paso
en las cosas,
en los seres,
de paso
solamente.

Pero esta necesidad
humana de aferrarse
aun al más pequeño
ruido de este cuarto.

Un pequeñó objeto mío
conoce mi estructura,
ha aprendido de mí
la terrible alianza
con el mundo.

El Arco, 1960.
***

Extraído de: Extraído de Bravo Figueroa, Gustavo, Poesía de Tucumán, Siglo XX, Ediciones Atenas, Tucumán, 1965, p. 123.
Foto: Gota de Ambar.

miércoles, 16 de julio de 2008

Tu Nombre, de Luis Eulogio Castro


¡Música de tu nombre! Jamás los labios míos
han dicho una palabra con más sagrada unción.
¡Música de tu nombre! Cuando te nombro, amada,
se me torna armoniosa como nunca la voz.
*
Yo que dije palabras tempestuosas y grandes,
resonantes y turbias palabras de dolor...
Yo, que tuve el acento ronco de las borrascas,
yo, que fui clarinada de toda rebelión...
*
Yo el áspero, el amargo sembrador de blasfemias
soy más dulce y más límpido y más claro que el sol
desde que tu bendito nombre dejó en mis labios
esta dulzura inmensa y esta rara emoción...
***

Luis Eulogio Castro (1901-1923), de su obra Angustia (1924).
Luis E. Castro nació en Tucumán. Cursó el bachillerato en nuestro Colegio Nacional, allí tuvo como profesor de Literatura al poeta Ricardo Jaimes Freyre. Colaboró en el periodismo local y dirigió revistas literarias. Es el poeta representativo de su generación. Su libro de poemas lo editaron sus amigos un año después de su trágica muerte. //Acuarela: Figura de mujer de Giovanni BOLDINI, MNBA, Buenos Aires. Foto de C. Alvarado.

lunes, 7 de julio de 2008

Rama de Almendro, de Carlos Alvarado


*
Como las palabras no alcanzan,

y los rezos no vuelan ya,

dispuse una rama florida de almendro

donde hubo una ventana, en un vaso de cristal.
***

Poema inédito de Carlos Alvarado, en especial para este blog. ©Carlos Alvarado, 2008.
Publicado en Espejos del Tiempo, Espejos del Alma, Yerba Buena, Tucumán, Lucio Piérola Ediciones, 2009.

sábado, 14 de junio de 2008

Besos, de Gilda Isaac

Besos con el sonido del silencio que susurra
El silencio milenario del desierto sirio
Besos que ensayan las palabras más deseadas
Del amante más ausente y más eterno
Besos de la luna que acaricia la parte
Más oscura de la planta más nocturna
Besos tucumanos del naranjo nuevo
Que acosquilla mil azahares
En la comisura de unos labios
Besos del viaje de palomas por mi balcón
con gacelas Que galopan tu cuerpo
de conde artiano enloquecido
A lo Marat de Gance
Besos de Viajes mios por los escarpeados del norte
Y por los lagos helados del sur
Besos suavecitos por el pelo terracota
De tus montañas
Besos de ciudades exóticas como los higos de Smirna
Besos desde las ciudades encadenadas a los vidrios y aceros del imperio
Besos húmedos como gotas de lluvia que alivia
Beso relucientes, recalcitrantes, irreverentes
Del que ama y huye
Besos del que rechaza y se arrepiente
Entre las llamas de su infierno
Besos de las búsquedas
Por los bosques de alerzales milenarios
De la Roca del Tiempo
Besos que pisan se deslizan
Por la calles mas pequeñas
De tu mano
Besos que llegan y meditan
Hasta llegar a la belleza exhausta
De tu cara
Besos de capullo de loba azul
Por el río azul
De tu vena enloquecida
Besos esteparios
Que se calman
Con el abrazo
miel-zen
De tu silencio
Alma.

Poema inédito de Gilda Isaac, en especial para este blog. Todos los derechos reservados por su autora, (c)Gilda Isaac, 08/06/2008

miércoles, 4 de junio de 2008

Malambo, de Julio Ardiles Gray

¡En el lomo, en las vértebras!
¡Machácale las vértebras, quiébrale el espinazo!
¡Con el taco en el vientre, en el vientre, en el vientre,
allí donde el silencio duerme como un oído!
*
¡Por los malos amores,
por los frutos podridos que arroja de su vientre,
por las innumerables cuevas de su sexo:
la iguana y el ratón, el sapo y la vizcacha!
*
¡Machácale las bocas, con el taco en las bocas,
para que ya no ría con sus grietas absurdas,
para que jamás nos diga como nos dijo siempre:
“Tira algodón, que yo te daré iguana;
planta maíz, yo te daré quiquinchos;
dame suaves puñados de semillas,
yo te daré culebras.”
¡Machácale las vértebras, machácale en el vientre,
su vientre gigantesco, su túmulo de muertos!
¡Machácale, machácale, machácale,
hasta que surja el agua,
y la ceniza se incorpore a los huesos
y a los huesos la carne y a la carne el suspiro!
¡Porque todos ellos no estarían muertos
si tuvieran sus jugos!
¡Destroza el cuero seco de su matriz estéril!
¡Destrózale las vértebras!
¡En el vientre, en el vientre,
allí donde el silencio duerme eternamente
como un oído sordo!
***

Extraído de la Antología de: Cócaro, Nicolás, Provincias y poesía, Buenos Aires, Ediciones Culturales Argentinas, Ministerio de Educación y Justicia, Dirección General de Cultura, 1961. “Malambo”, poema de: Ardiles Gray, Julio, de su libro Cánticos Terrenales.
Julio Ardiles Gray, nacido en Monteros, Tucumán, en 1922. Escritor de novelas, piezas de teatro y poesía. Docente.

miércoles, 28 de mayo de 2008

Soy mi propio rehén, de María Elisa GALLO


Soy mi
Propio rehén
*
en la madrugada
exhausta,
*
camino un sembradío
de cerezas negras
*
en punta de pie.
*
Escalo el muro
de mi escritura,
con pétalos de
agua inmóvil
*
- vocal en la piedra –
*

Soy el margen
***
De: Gallo, María Elisa, Teclas Negras, prefacio de Carlos Alvarado, ilustraciones de María Silvia Argañarás, Lucio Piérola Ediciones, Yerba Buena, Tucumán, 2008.

miércoles, 21 de mayo de 2008

Si deseas cantar..., de Juan Eduardo Piatelli

Si deseas cantar, no dudes, canta,
y no te importe el vulgo que sonría,
si es la pena que oprime tu garganta
llora tranquilo con la cara al día.
*
Deja a la muchedumbre que no espanta
con su palabra vana y su porfía,
llora que así la pena ya no es tanta,
ríe que así es más dulce la alegría.
*
No ocultes el sentimiento puro,
si una injusticia te rebela, grita,
que nada nace en el silencio oscuro.
*
Y ponte a la cabeza del destino,
mira tu corazón que palpita
y verás qué distinto es el camino.
***

De: Piatelli, Juan Eduardo, Tucumán, poemario.
Extraído de: Bravo Figueroa, Gustavo A., Poesía de Tucumán, siglo XX, Tucumán, Ediciones Atenas, 1965.

martes, 20 de mayo de 2008

Loros, de Fausto Burgos

Pico i'loro, acuarela de Carlos Alvarado

Loros
*
Bandadas de loros,
en el naranjal.
Uno parla aquí,
otro grita allá.
*
De su jerigonza,
propia de un rapaz,
ni un solo vocablo
yo pude alcanzar...
*
En la carne rubia
del fruto en sazón,
hunden el picacho
negro, cortador.
*
Sin que nadie sienta,
llega el cazador,
no le tiembla el pulso,
mira como azor.
*
Tras del fogonazo
del tiro fatal,
los loros heridos
rompen a gritar...
*
Y los sanos, locos,
se vienen y van...
¿Qué dicen los loros,
en el naranjal?...
***
De: Burgos, Fausto, Huankaras, Buenos Aires, Editorial Tor, 1928.

lunes, 19 de mayo de 2008

Escribiendo el sueño, de Facundo Lizondo

Busco las palabras en el tiempo
Una arritmia salvaje que acompañe este anhelo
Un hielo que se derrita y un metal que se corroa;
La arena vuela en este espacio ilógico.
*
Dueño de dos sombras que reviven a Caín y Abel.
Dueño de dos alas que me impiden caer.
Sigo buscando, porque el sueño es interminable.
Sigo soñando porque el anhelo se torna indomable.
*
Azul, azul, esta mano temblorosa torna todo tan azul.
El azul de un lago, que es el espejo de un cielo
El azul del mar, de este ilusorio sueño al azar.
El azul del mundo, de este azul tan profundo.
*
Las ciénagas duermen en mi alma
Reposan en lo oscuro de mi ser, en mi lúgubre amanecer.
Escribo este sueño, para soñar.
Para ahogar, estas ganas de llorar.
*
Y escribo con sangre, porque es la tinta eterna de la vida
Porque escribo para no olvidar, para recordar, para silenciar.
Estrangulando los sonidos de los árboles y el canto de los ángeles.
Porque escribo con sangre para no olvidar.
Porque sueño para amar.
***
Poema inédito de Juan Facundo LIZONDO, en especial para este blog. Joven poeta (20) de San Miguel de Tucumán.

Callo, de Facundo Lizondo

Testigo de miradas rotas
De carne embriagada.
De caricias a las ilusiones
De tu sonrisa infinita...
*
Donde creo que está bien
y callo... y callo...
Mientras me consumo en este incendio
Que apago con la sangre de mis ojos.
*
Arrancando pedazos de sol
Cercenando el tiempo.
Y es que fuiste, el único alivio
Para el alma que maltraté.
*
Y callo... y callo, porque ya te siento en mí.
***
Poema inédito de Juan Facundo LIZONDO, en especial para este blog. Joven poeta (20) de San Miguel de Tucumán.

viernes, 9 de mayo de 2008

Ojos de la Poesía, de Leda Valladares

No he dicho aun por qué nace tu mirada
en qué se nutre para derramar lo extraño
para encender el secreto del mundo.
*
Ah, tus ojos
espacios de la soledad.
De alma, tenebrosos
y translúcidos en el desasosiego.
*
Están amenazando al universo
y son solos.
*
Reconcentran pasión
como en venganzas
y se oye algo que sube y ordena
algo que ejecuta tinieblas
y mortificaciones.
*
Son de lo recóndito y desmedido.
*
Por estremecerse en soberbias
se apartan lejanos
como si desearan crepúsculos
absortos labios y desdenes.
*
No he dicho aun por qué existen tan míos
tan rotundos en su angustia.
No he dicho aun si se llaman llanto o abismo.
***

Del libro: Valladares, Leda, Se llaman llanto o abismo

sábado, 26 de abril de 2008

Tiempos de Capullos, de Carlos Alvarado

Un abejorro zumba y
la inquietud de la primavera
tiembla en el corazón piloso
de las peonias.


De Carlos Alvarado, poema inédito, en especial para este weblog.

jueves, 17 de abril de 2008

LXIV, Los fabuladores nocturnos de Oriente, de Amira Juri

Los fabuladores nocturnos de Oriente
no cerraban sus ojos
sufrían insomnio
en la oralidad del lenguaje
durante mil y una noches
mujeres pintando de negro sus ojos
para ahuyentar el olvido
de beduinos, de alfombras
de canela, de arabescos.
*
de Juri, Amira, Árbol de viajes, Buenos Aires, ABRN, 2008 .

jueves, 3 de abril de 2008

Escenario I, camino por las cornisas del silencio, de María Blanca Nuri

siento el olor del vacío
entre estas cuatro paredes
pregunto por causas inconexas
sin respuesta
construyo mundos
estallan

sed
furia
sombras
pintan
máscaras y disfraces a mi cuerpo
camino la diagonal
giro
camino la diagonal
giro, giro, giro
cien ojos cegados
aplauden
alientos ausentes
ensanchan un mundo de palabras
y el viento
susurra tras las bambalinas
no estás loca
no
***
De: Tucumán cultura de todos, Representación oficial de Buenos Aires, Feria del libro 2007, Bs. As.

sábado, 29 de marzo de 2008

Verano, de Juan Jósé Hernández

Mi padre antes de hacer la siesta,
ponía sobre la mesa del velador
su reloj de bolsillo y su llavero;
se quitaba la ropa, sus botas de gigante,
y tendido en la cama se ofrecía desnudo
a las caricias del ventilador.
El sueño iba cerrando sus puños suavemente
y desaparecía su ceño de león.
*
Era verano: recostada a la sombra
de la higuera al fondo,
la perra en celo de ojos de gacela
olisqueaba su sexo con unción.
Gorriones alevosos picoteaban las brevas.
***
De Cantar y Contar, poemas y retratos, 1999. Extraído de Hernández, Juan José, Desiderátum, Obra poética (1952-2001), Buenos Aires, Adriana Hidalgo editora, 2001, p. 46.

viernes, 28 de marzo de 2008

Homenaje a Juan José Hernández


El día miércoles 26 de marzo de 2008 a las 19 hs. en el Auditorio del Museo de Arte Lationamericano de Buenos Aires, MALBA, se realizó un sentido y bello homenaje al poeta tucumano, Juan José HERNÁNDEZ.
La realización estuvo a cargo del MALBA conjuntamente con el Centro Cultural de España en Buenos Aires, CCEBA.
La jornada estuvo enteramente dedicada a la obra de J.J. Hernández, coordinada por la poeta Lía Rosa Gálvez, participaron los escritores e intelectuales: Ivonne Bordelois, Irma Emiliozzi, Jorge Cruz, Pablo Anadón y el poeta español Luis Antonio de Villena. También estuvieron presentes los poetas tucumanos: Arturo Álvarez Sosa y Carlos Alvarado.
Se vió un video con fotos de José (Pepe) Lamarca junto a otras imágenes del archivo personal de Juan José Hernández.

El Clamor del Agua, de Manuel Lizondo Borda


Duermen los altos montes... ¡Qué silencio,
qué augusta soledad y que tristeza!
Duermen las claras cimas arboladas;
duermen los valles, a la luz serena
y fría de la luna; duerme todo...
pero hay algo que dando está un alerta,
junto al sueño glacial de las montañas:
y es un rumor lejano en las tinieblas...
¡es el perenne ruido de las aguas
que, por el valle abajo, se despeñan!
*
Es el clamor del agua atormentada;
es su voz agorera, voz que truena
pavorosa en la noche: canto triste,
un canto desolado que no cesa,
que nunca cesa, que es el mismo siempre,
y hace ya muchos siglos que resuena...
-¡cuántas veces, oyéndolo, el viajero,
perdido en estas soledades muertas,
habrá sentido el corazón golpearle
dentro del pecho una congoja extrema!...
Yo siento al escucharlo un frío agudo,
una angustia en el alma, toda opresa;
porque ese canto eterno, canto amargo,
¡cuántas cosas me dice y me recuerda!...
Porque es la voz inenarrable y fija
de que todo es fugaz sobre la tierra;
porque es el canto del morir continuo
de las cosas del mundo, cantinela
del tiempo que sin fin se precipita
en espantosa eternidad... Porque esa,
esa canción tristísima del agua,
mi pobre y débil carne moridera
angustia sin querer; porque oprime,
la llena de terror su voz que suena,
estas frías palabras a mi oído:
“¡tú que hoy alegre vas por esta senda,
ya no serás, ya no serás mañana...!”
*
Eso dice el continuo, largo alerta,
esa canción tristísima del agua,
que perdida en la noche siempre suena...
Mas, También ella como yo, algún día
dejará de sonar: -La ley es esa-;
también callará; callará todo...
¡y habrá eterno silencio en las tinieblas!
***
Del libro: Lizondo Borda, Manuel, El Amor Innumerable, extraído de Gustavo A. Bravo Figueroa, Poesía de Tucumán siglo XX, Tucumán, Ediciones Atenas, 1965, p. 50.
Foto de Carlos Alvarado, San Lorenzo, Salta, marzo 2008.

jueves, 27 de marzo de 2008

Gallo, de Juan José Hernández

Remachado de soles,
la tumultuosa cresta
festoneada
sobre el ojo redondo que se agranda:
gota de miel sobresaltada,
el gallo, en la mañana,
con espadas con plumas y con llamas,
sube a la rama del naranjo y canta.
(Toda la luz de fiesta en su garganta.)
***
De Hernández, Juan José, Desiderátum, Obra poética (1952-2001), Buenos Aires, Adriana Hidalgo editora, 2001, p.142.

sábado, 22 de marzo de 2008

La trepada es perfecto equilibrio, de Ana María Cossio


El precipicio en mi burra chasnera
denuncia la usencia de cumbres
Subo a Chasquivil por tu piel
Desenvuelven las penas del ágara
Y se retuerce el ritmo del vino
La trepada es perfecto equilibrio
en el infierno que amasa
Si el criollo maniata mi burra
el taita conserva el fragmento
La cumbre del dolor zumba
Oh corazón ágara
Limpia con libaciones el tormento
Aliviana esta chasna de estío
En las mediaciones del estero


***


Extraído de Cossio, Ana María, Despacio, Buenos Aires, Ediciones del Último Reino, 2005, p. 41

viernes, 21 de marzo de 2008

Siesta en Cerro Serrucho, de Gilda Isaac

Mientras circulan furtivas lagartijas
Por las austeras rocas del Motoco,
Espero,
Alimentándome de pasas
Y de manzanas frescas,
Que los frutos morados del sendero
Y el agua helada del río azul
Me conduzcan
Por el boscoso laberinto
De este sueño de verano
***
Poema inédito, en especial para este blog, marzo 2008, todos los derechos reservados por Gilda Isaac

Desprendido del Tiempo, de Arturo Álvarez Sosa


Siento llorar una mañana,
y vuelo como un pájaro
en la ligera costumbre
del aire que habla su grandeza.
***
Por el luminoso pecho del silencio
viajan los días,
y solamente en sus dichas
vuelvo hacía la luz
la dulce violencia de los ojos.
***
Desprendido del tiempo,
penetrado de fragancias,
derivo en el desarraigo de la noche,
desbordada por ángeles y furias.
***
Ha reventado el alma de la tarde,
y una embriaguez de cielo
eterniza el corazón, la rosa, el viento.
***
Del libro: Los Frutos del Tiempo

viernes, 22 de febrero de 2008

Fausto Burgos. Poeta y cuentista de Medinas (1888-1953)

Fausto Burgos, ca 1920, del Archivo Casa de la Cultura Elena y Fausto Burgos, San Rafael, Mendoza. Retrado del fotógrafo mendocino: Juan Pí. Cortesía de don Leopoldo Burgos, 2008 .

Fausto Burgos, fue un poeta, cuentista y novelista tucumano, nacido en Medinas, provincia de Tucumán, el 7 de febrero de 1888.

***
Es la poesía la que marca la iniciación literaria de Burgos. Algunas de sus obras de este género: Huankaras (poemas tucumanos, con prólogo de Carlos F. Melo, 1928); Poemas de la Puna (con prólogo de Ricardo Rojas, 1930); Poemas del Regreso (1932); Horizontes (19..); Rumor Leve (1939); Hojas Caídas (1915) y De Sol a sol (1940).

***
Le ha dedicado a Tucumán muchos de sus relatos: Alba Grande; De Tucumán con prólogo de Manuel Lizondo Borda y dibujos de J. Doroteo Caro; Aibé (cuentos tucumanos) 1928. Burgos es mayormente reconocido como escritor regionalista, también son remarcables sus relatos sobre Mendoza y la Puna.
Burgos falleció en San Rafael, en la provincia de Mendoza en 1953.

***
Leer parte de su biografía en:
Pagés Larraya, Antonio, Cuentos de Nuestra Tierra, Buenos Aires, Editorial Raigal, 1952, p. 273.

***
Hemos redactado una biografía más completa del escritor, para Wikipedia en FAUSTO BURGOS

martes, 19 de febrero de 2008

Revistas de Poesía de Tucumán. La Carpa

  • La revista CÁNTICO, poesía y poética, apareció en Tucumán, agosto de 1940, dirigida por Marcos A. Morínigo, quién declaraba: "Cántico es ante todo una iniciativa a favor de las juventudes provincianas."
  • En noviembre de 1941, auspiciada por el Ateneo de Estudiantes de Filosofía y Letras, nace bajo la dirección de Eduardo Joubin Colombres y Norah Bohorquez EL MAR Y LA PIRÁMIDE, con comentarios bibliográficos y colaboraciones de estudiantes y poetas locales.
  • Nicandro Pereyra, autor de Mi Canto, 1941 y Poemas Simples, 1942, lanza un periódico literario bajo su dirección, TUCO, 1943. Un epígrafe aclara, "Tuco es una luminaria común en el Norte argentino", y hallamos colaboraciones de María Adela Agudo, Domingo Assaf, Silverio Boj, Omar Estrella, Eduardo Joubín Colombres, María Elvira Juárez, Nicandro Pereyra, Horacio G. Rava y otros.
  • La constitución en 1944, del Grupo LA CARPA, vinculó a los jóvenes del Norte, quienes decían en su primer boletín: "Creemos que la poesía es la flor de la tierra, en ella se nutre, y se presenta como una armoniosa resonancia de las vibraciones telúricas. Creemos que el poeta es la expresión más cabal del hombre hijo de la tierra, aunque se yerga como el árbol en aspiraciones de altura."
    Los boletines complementan a los Cuadernos de La Carpa, donde han aparecido: Tiempo Deseado, de Julio Ardiles Gray; Horacio Ponce, por Juan H. Figueroa; Muestra Colectiva de Poemas, 1944; La reforma y la formación de la conciencia moderna, por Lázaro Barbieri; Tierras Altas, de Raúl Aráoz Anzoátegui; La niebla y el árbol, por Manuel J. Castilla.
    En el programa de ediciones figuran: La guitarra absorta, de María Adela Agudo; Luna muerta, de Manuel J. Castilla; Títeres para La Carpa, firmado por Anzoátegui, Castilla y Raúl Galán.
    Trabajan en las labores de La Carpa, con el afán integralista de vivir la Poesía y el Arte: En Tucumán, Raúl Galán, María Elvira Juárez, Julio Ardiles Gray, Alba Marina, Nicandro Pereyra, Omar Estrella, Julio Víctor Posse, Alcira del Blanco, Víctor Massuh, Enrique Kreibohm, Fernando Nadra, Lázaro Barbieri, Víctor Candalaft.
  • A principios de 1945, surge VISPERA, dirigida por Julio Víctor Posse, con la presentación gráfica de Dante Crisorio, donde hallamos la mayoría de las firmas citadas.
    ***
    Datos extraídos de: Becco, Horacio Jorge; Osvaldo Svanascini, Diez Poetas Jóvenes, Buenos Aires, Editorial Ollantay, Col. "Raíz de Sueño", N°2, 1948, p. 179-181.

viernes, 15 de febrero de 2008

Romance de los Silencios, de Eduardo Joubin Colombres

Dulces silencios de tarcos
chañares y limoneros.
Paisajes primaverales
luminosos y serenos.
Sauce negro de las tardes
doloridas de recuerdos
cuántas tristezas expresan
con palabras de silencios.
***
Silencio de los rosales,
rosa roja del tormento,
perfumes de risas muertas,
rocíos de terciopelo;
el crepúsculo romántico
soñando miles anhelos
angélicas cosas dice
como la angustia del tiempo.
***
Jardín de cisnes cautivos
enlutados de misterios.
Sangre de cosas dormidas,
silencio de los insectos.
Pozo de sombras eternas.
Muertas nostalgias sin viento.
El silencio dice cosas
que tan sólo yo comprendo.
***
Campo monótono y llano.
Aire helado del invierno.
Piedras que el camino guarda
en su féretro de sueños.
Líricas manchas remotas
yacen en todo silencio,
manchas de penas que dicen
los dolores del recuerdo.
***

Del libro: Joubin Colombres, Eduardo, Romancero Tucumano.
Extraído de Bravo Figueroa, Gustavo, Poesía de Tucumán, Siglo XX, Ediciones Atenas, Tucumán, 1965, p. 89-90.

jueves, 7 de febrero de 2008

El Ventilador, de Juan José Hernández

Afuera, la siesta de plomo
agobia las begonias en macetas.
Bosteza el gato. En las cornisas del patio
arrullan unas palomas. Dentro del cuarto
aspiro el aroma moreno
de tu cuerpo desnudo y anhelante.
Animal del deseo, sigilosa pantera
que de un salto me atrapa,
jadea y me lame la cara con unción.
(El cuarto a oscuras, sofocante el calor).
Después, con el sosiego, el sueño
y las balsámicas ráfagas
de aire del ventilador.

***
Poema de "Juanito" Hernández, publicado en La Nación, Cruz Jorge, "Adiós a Juan José", Sup. Cultura, pág. 2. 01/IV/2007

Caen, de Amira Juri



Se desprenden de tus párpados
caen por tus mejillas
una a una
bolitas perfumadas
de aire.
***
Poema inédito de Amira Juri

Mi Cumán, de Leonardo Martínez


Cuando en noche cerrada
siento el aroma pesado y untuoso
de los azahares
y los lapachos disparan sus cartuchos
rosados
y los tarcos despliegan una alfombra
celeste
digo
memoria mía
dolor mío
entonces una corona de besos
ácidos y remotos
usurpa la extensión del sueño
y las llagas del amor
se abren en ofrenda
*
Mi cumán
monte abierto
cargado de rocío
Mi cumán
noche subida
al lucero más alto
*
ríos azules y rosados
siestas color iguana
madrugadas color violín
***


De: Martínez Leonardo, Ojo de Brasa, Cuadernos de Sudestada/Argentina, Buenos Aires, 1990, p. 37-38
Leonardo Martínez, 1937: catamarqueño, egresado de la Escuela de Artes Musicales de la Universidad Nacional de Tucumán, donde ejerció la docencia al mismo tiempo que en el Colegio Sagrado Corazón, hasta 1980.

miércoles, 6 de febrero de 2008

CUADRO, de Omar Estrella

Como siempre, esta tarde,
vuelcas en mi tristeza sangre crepuscular, tu recuerdo.
*
Mis ojos, para buscarte
crucifican su anhelo en el horizonte.
*
Tu voz me llega en todos los rumores del viento;
tú me sonríes desde la boca del firmamento.
*
Tu llanto
se descuelga
doliente y silencioso
y tú, me lloras
desde los párpados de todas las flores en el alba.
*
Tú solías tejer mis días con hilo de ilusiones
bajo el verde sombrero de este árbol que fue nuestro.
*
Ah, cómo te siento en todas las cosas que ahora contemplo!
Tu voz
que se desliza
sobre el sonoro murmullo de la vertiente
*
La noche, pincel de niebla
en lo infinito,
cambia,
silenciosa, todos los colores del paisaje.
*
Mientras pasan, volando, en bandadas silenciosas las horas
y el viento que a carcajadas
se ríe de la hojarasca dispersa de mis cabellos,
*
por entre una bandada de pájaros bulliciosos
con alboroto de trinos, se abre paso el silencio...

*
Volcándome en la sombra de aquel pasado tan nuestro,
en un atajo del tiempo me agarra esta noche, de nuevo
*
la mano de tu recuerdo.
***


*Van Gogh, Campo de trigo con cuervos*

Del libro: Estrella, Omar, Brújula, Tucumán, 1962.
Extraído de: Bravo Figueroa, Gustavo, Poetas de Tucumán (Siglo XX), Ediciones Atenas, 1965, p. 88.

Recuerdo, de Alberto (Pachi) Molina Bry

Retrato de Alberto Molina Bry, fot. de C. Alvarado

A Humberto

-
Aquí estaban: el río que curvaba su clara figura entre las piedras, las montañas que volvía azules la distancia, y el viento creador de pájaros.
Hubo un puente de grandes estructuras. Lo rodeaban campos de frutos que competían sus brillos con el sol, y un camino transitado de remolinos. Recuerdo, que los trenes parecían pequeños y sin ruidos.
Después, desapareció todo; y nos quedamos flotando en el aire.
***
Poema en prosa, extraído de Molina Bry, Alberto, La Herradura del Centauro, Ediciones Tarco, Tucumán, 1980, p. 13.
Molina Bry, formó parte del Grupo Yunque de Tucumán, junto a poetas como Alicia Gómez Omil, Carola Briones y Ricardo Gutiérrez entre otros.
Co-autor de la comedia costumbrista: Los dos lados de la Lengua, escrita con Daniel Pérez Guerrero.
Nota: Pachi Molina Bry falleció en Buenos Aires hacia 1995.

Sin Olas y Sin Ángeles, de Ariadna Chaves

Retrato de Ariadna Chaves realizado por Antonio BERNI

Donde hallaré
ese lento estar que voy buscando,
como una isla blanda
por el centro mismo de mi muerte.

Recuperar el hermoso animal
dentro, cuando la sangre recorrida
descubre sus bahías.

Recuperar el primitivo ser,
la vida que enciende sus pequeñas lámparas
y gozosa se alimenta,
simplemente.
Pero es tarde. Más allá de los pinos
se agita un mar en sus espumas.
Quedo triste, sin olas y sin ángeles
Desierto, mutilado
como un dios en la guerra.



De : El Arco, 1960.

Extraído de: Giménez Pastor, Marta y José Daniel Viacava, Selección Poética femenina 1940-1960, Ediciones Culturales Argentinas Ministerio de Educación y Justicia, Buenos Aires, 1965. p.67-68.

Palabras Liminares

"Los escritores han debido luchar sin medios de comunicación literaria, casi a menudo resignándose a colaborar en los periódicos locales, de escasa circulación, en cuyas páginas el poema, el cuento o el ensayo hallaban un eco apagado y, por lo tanto, su autor desconocía esa atmósfera de incitacion que promueve el trabajo que se difunde, con otro fervor, en los grandes centros del territorio nacional".
Nicolás Cócaro, Provincias y Poesía, p.14.
Recordamos aquí a la revista Sustancia de Tucumán, que tenía como encomiable tarea la de promover en forma más o menos periódica la poesía de Tucumán.
Queremos así cargar este sitio con un poco de Sustancia tucumana.

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