miércoles, 30 de noviembre de 2011

La Música, por Máximo ETCHECOPAR

* La música colma el silencio como la luz el paisaje.

* La música trabaja directamente sobre nuestros sentimientos, como el pintor sobre la tela.

* Los sentimientos se abrevan de intimidad silenciosa. Sólo la música les presta oído y concede voz.

* La música tiene su propia aurora, su mediodía triunfal, su anochecer.

* Toda música es fuga.

* ¡Delicia de no vivir por un buen rato sino suspendido del hilo sonoro de la música!

* El murmullo del agua no es música, es murmullo del agua; el canto del ruiseñor no es música, es canto del ruiseñor; la poesía no es música, es poesía simplemente. La música comienza cuando todas esas voces callan.

* Cuando cesa la música, cuando ha dejado ya de sonar, el silencio subsiguiente vibra todavía unos instantes.


Extraído de: Máximo Etchecopar, "La Flauta mágica", Breve y Varia Lección, Buenos Aires, Editorial Norte, 1957, p. 45-48.

jueves, 11 de agosto de 2011

Ella (En Amaicha), de Carlos Alvarado

Foto: Cascada El Remate, Amaicha del Valle

Viajo a Amaicha a encontrarla.

Me aguarda en la montaña, sola, enhiesta,

¡Hembra Américana!

Guagua entre las manos.

su mirada me acierta,

dardos de espinas de cardos.

Intento fijarla y se me escapa,

ya no es ella, ahora xérofila,

brilla en su aura de janas.

La grandeza se precipita acelerada.

edito mal las imágenes,

compagino mal los encuadres.

La reencuentro en la plaza,

caja en mano,

cantando coplas

topándose entre polleras

en ese Jueves de comadres.

La escucho mascullar su acullico de sueños,

palabras me receta desde el fondo de su apacheta.

Camino... y ... madre verde en una esquina,

cuando no, derramándote junto al agua.

La busco de nuevo,

fugaz,

maestra, poeta y funcionaria...

me habla con la franqueza de la humana,

Amaicha,

como hermana,

como amada.

Joijoliando un nombre, su nombre

y el de ellas, todas,

La Tierra.

Serpiente entre las piedras,

vientres redondos

percutiendo como cajas...

Ampimpa,

Amaicha,

Mama Tucumana.

domingo, 27 de febrero de 2011

Desde el fondo a la luz y las sustancias, de Gabriel REVOLLO


Desde el fondo a la luz y las sustancias
es que yo te quiero, paulatina,
tú que eres fuerte cómo la castigada América,
fría, dura, alta cómo la tierra de La Paz,
pequeña, húmeda en los jugos del verano.
El color cetrino de tu cabello fue exprimido
de la sangre del carbón que trabaja el hombre
y el rosa de tus uñas es nutrido cereal,
cáscara de diminuto corazón y tacto.
Tú no eras delfín varado o yo náufrago
o capitán amante de las galletas marineras,
pero te encontré en un mar de palomas
y, de todas, te escogí a ti, sirena de arrecife,
ola, espuma, ala última, hija del rocío
sumergida en atmósferas de perfume
como un barco dormido en el fondo del corazón.

***

***
Poema inédito en especial para este blog. Derechos reservados, © Carlos Gabriel Revollo, 2011.
BREVE NOTA SOBRE EL AUTOR:
Carlos Gabriel Revollo, tiene 17 años, de San Pablo, Tucumán. Recientemente a terminado sus estudios secundarios y se prepara para comenzar estudios de filosofía. Gabriel escribe poesía desde los 11 años, bajo el impacto que le provocara la lectura de Quevedo. Actualmente, el joven autor nutre su pensamiento lírico con la lectura de poetas como: Juan Gelman, Alejandra Pizarnik, Nicanor Parra, Juan Cristóbal, Vicente Huidobro y Adonis. Declara que su poesía favorita es la expresionista o surrealista francesa; aunque ha entablado un íntimo diálogo con la poesía árabe y africana. S0rprende su relación con el idioma, por momentos idílica, por momentos controvertida. Sus jovenes años, hacen aun más llamativas la violencia de sus imágenes y el poder de su verba. Las gemas apenas extraídas de la cantera, ya brillan con el impacto del fuego que les diera origen. La paciente labor del experto, les dará luego refinada talla y resplandor. Gabriel ya se muestra como un gran poeta, el tiempo y la consagración intensa a su trabajo demostrarán que no ha equivocado su camino. Bs. As, Feb. 2011, Carlos Alvarado-Larroucau

Perdona que deje flores de Gabriel REVOLLO

Perdona que deje flores para vos
en todas las ventanas del mundo
y el sueño,
menos en la tuya:
porque allí sucede
la siempre primavera ardiendo
como una estrella verde
donde minúsculos hombrecillos
empujan la sabia agraz
hacia el perenne recodo de los aromas
increíbles que giran
como pétalos de una rosa desarmada
en un torbellino de vino azul.
Es tu ventana envidia
de ecologistas y herboristas.
No podría la fertilidad de la tierra
tan siquiera
abarcarla.
Porque es allí donde tú:
sombría, selvática, hermosa
ves por primera vez el día
y lo enciendes
con tus ojos ferruginosos.
***

Poema inédito en especial para este blog, todos los derechos reservados por su autor; © Carlos Gabriel Revollo, 2011.

Dádivas a padre, de Gabriel REVOLLO

Hacia vos, el desnudo sentido,
la voz demasiado oscura, el higo
último de mi génesis,
la rama oculta tras la niebla,
lo que cae del sueño de los ahorcados.


El gorrión de la casa de la edad,
el antojo de los mercaderes.
Las hojas débiles del gris:
esa materia que nos muere,
ése amor callado, inequívoco.


Yo tengo tus ojos,
éste perro demasiado gritado.


Señor, es la estirpe en el miedo de tu serpiente.
No te buscaré en espejos.


Y la sangre, el golpe seco
de tus piedras en el muro de los vientos.


Señor, subí solo la escalera,
me até los cordones,
soy tu niño bueno,
el escupido mocoso que te vio llorar,
por favor, decíme que estás orgulloso,
que lo hice bien
aunque esté sangrando,
arrancándome los cabellos,
y mis ojos lloren lentas lágrimas de tierra,
de vergüenza a medio morir.
***
Poema inédito en especial para este blog. Todos los derechos reservados por su autor, © Carlos Gabriel Revollo, 2011.

domingo, 23 de enero de 2011

Visiones de Amaicha del Valle, de Gustavo BRAVO FIGUEROA


Como siempre, el silencio
pone distancia entre los hombres.
En Amaicha del Valle
las puertas y ventanas
permanecen cerradas para ocultar los ruidos.
*
Ni los ríos llevan agua por no quebrar silencios,
ni los pájaros trinan.
Ni los vientos agitan
su espesa cabellera.
Todo, todo es silencio
un silencio que abruma
y a la vez mortífica.
*
El tiempo es un silencio
que subyace debajo del olvido.
*
De pronto irrumpe el carnaval
Que se adueña del tiempo de seres y de cosas.
*
Comienza el viernes,
sin disfraces ni máscaras
con cantos de bagualas,
con bailes y bebidas.
*
El sábado topadas,
encuentro de comadres y compadres.
Continúan los bailes, los cantos y bebidas.
"Domingo, lunes y martes,
miércoles lo ha de enterrar...."
*
Al día siguiente, Amaicha.
***
Extraido de Gustavo BRAVO FIGUEROA, Visiones de Amaicha del Valle, San Miguel de Tucumán, Ediciones El Cardón, 2003.

Mejor blog de Poesía 2008

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