sábado, 14 de junio de 2008

Besos, de Gilda Isaac

Besos con el sonido del silencio que susurra
El silencio milenario del desierto sirio
Besos que ensayan las palabras más deseadas
Del amante más ausente y más eterno
Besos de la luna que acaricia la parte
Más oscura de la planta más nocturna
Besos tucumanos del naranjo nuevo
Que acosquilla mil azahares
En la comisura de unos labios
Besos del viaje de palomas por mi balcón
con gacelas Que galopan tu cuerpo
de conde artiano enloquecido
A lo Marat de Gance
Besos de Viajes mios por los escarpeados del norte
Y por los lagos helados del sur
Besos suavecitos por el pelo terracota
De tus montañas
Besos de ciudades exóticas como los higos de Smirna
Besos desde las ciudades encadenadas a los vidrios y aceros del imperio
Besos húmedos como gotas de lluvia que alivia
Beso relucientes, recalcitrantes, irreverentes
Del que ama y huye
Besos del que rechaza y se arrepiente
Entre las llamas de su infierno
Besos de las búsquedas
Por los bosques de alerzales milenarios
De la Roca del Tiempo
Besos que pisan se deslizan
Por la calles mas pequeñas
De tu mano
Besos que llegan y meditan
Hasta llegar a la belleza exhausta
De tu cara
Besos de capullo de loba azul
Por el río azul
De tu vena enloquecida
Besos esteparios
Que se calman
Con el abrazo
miel-zen
De tu silencio
Alma.

Poema inédito de Gilda Isaac, en especial para este blog. Todos los derechos reservados por su autora, (c)Gilda Isaac, 08/06/2008

miércoles, 4 de junio de 2008

Malambo, de Julio Ardiles Gray

¡En el lomo, en las vértebras!
¡Machácale las vértebras, quiébrale el espinazo!
¡Con el taco en el vientre, en el vientre, en el vientre,
allí donde el silencio duerme como un oído!
*
¡Por los malos amores,
por los frutos podridos que arroja de su vientre,
por las innumerables cuevas de su sexo:
la iguana y el ratón, el sapo y la vizcacha!
*
¡Machácale las bocas, con el taco en las bocas,
para que ya no ría con sus grietas absurdas,
para que jamás nos diga como nos dijo siempre:
“Tira algodón, que yo te daré iguana;
planta maíz, yo te daré quiquinchos;
dame suaves puñados de semillas,
yo te daré culebras.”
¡Machácale las vértebras, machácale en el vientre,
su vientre gigantesco, su túmulo de muertos!
¡Machácale, machácale, machácale,
hasta que surja el agua,
y la ceniza se incorpore a los huesos
y a los huesos la carne y a la carne el suspiro!
¡Porque todos ellos no estarían muertos
si tuvieran sus jugos!
¡Destroza el cuero seco de su matriz estéril!
¡Destrózale las vértebras!
¡En el vientre, en el vientre,
allí donde el silencio duerme eternamente
como un oído sordo!
***

Extraído de la Antología de: Cócaro, Nicolás, Provincias y poesía, Buenos Aires, Ediciones Culturales Argentinas, Ministerio de Educación y Justicia, Dirección General de Cultura, 1961. “Malambo”, poema de: Ardiles Gray, Julio, de su libro Cánticos Terrenales.
Julio Ardiles Gray, nacido en Monteros, Tucumán, en 1922. Escritor de novelas, piezas de teatro y poesía. Docente.

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