miércoles, 15 de agosto de 2012
En esta misma casa, de Inés Aráoz
sábado, 16 de junio de 2012
Villa Nougués, de Carlos Alvarado
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| Agua en los Agapantos |
domingo, 22 de abril de 2012
Festival de Poesía en Tucumán, 20/04/2012
miércoles, 30 de noviembre de 2011
La Música, por Máximo ETCHECOPAR

jueves, 11 de agosto de 2011
Ella (En Amaicha), de Carlos Alvarado
Foto: Cascada El Remate, Amaicha del Valle
Viajo a Amaicha a encontrarla.
Me aguarda en la montaña, sola, enhiesta,
¡Hembra Américana!
Guagua entre las manos.
su mirada me acierta,
dardos de espinas de cardos.
Intento fijarla y se me escapa,
ya no es ella, ahora xérofila,
brilla en su aura de janas.
La grandeza se precipita acelerada.
edito mal las imágenes,
compagino mal los encuadres.
La reencuentro en la plaza,
caja en mano,
cantando coplas
topándose entre polleras
en ese Jueves de comadres.
La escucho mascullar su acullico de sueños,
palabras me receta desde el fondo de su apacheta.
Camino... y ... madre verde en una esquina,
cuando no, derramándote junto al agua.
La busco de nuevo,
fugaz,
maestra, poeta y funcionaria...
me habla con la franqueza de la humana,
Amaicha,
como hermana,
como amada.
Joijoliando un nombre, su nombre
y el de ellas, todas,
La Tierra.
Serpiente entre las piedras,
vientres redondos
percutiendo como cajas...
Ampimpa,
Amaicha,
domingo, 27 de febrero de 2011
Desde el fondo a la luz y las sustancias, de Gabriel REVOLLO
es que yo te quiero, paulatina,
tú que eres fuerte cómo la castigada América,
fría, dura, alta cómo la tierra de La Paz,
pequeña, húmeda en los jugos del verano.
El color cetrino de tu cabello fue exprimido
de la sangre del carbón que trabaja el hombre
y el rosa de tus uñas es nutrido cereal,
cáscara de diminuto corazón y tacto.
Tú no eras delfín varado o yo náufrago
o capitán amante de las galletas marineras,
pero te encontré en un mar de palomas
y, de todas, te escogí a ti, sirena de arrecife,
ola, espuma, ala última, hija del rocío
sumergida en atmósferas de perfume
como un barco dormido en el fondo del corazón.
Perdona que deje flores de Gabriel REVOLLO
Perdona que deje flores para vosen todas las ventanas del mundo
y el sueño,
menos en la tuya:
porque allí sucede
la siempre primavera ardiendo
como una estrella verde
donde minúsculos hombrecillos
empujan la sabia agraz
hacia el perenne recodo de los aromas
increíbles que giran
como pétalos de una rosa desarmada
en un torbellino de vino azul.
Es tu ventana envidia
de ecologistas y herboristas.
No podría la fertilidad de la tierra
tan siquiera
abarcarla.
Porque es allí donde tú:
sombría, selvática, hermosa
ves por primera vez el día
y lo enciendes
con tus ojos ferruginosos.
***
Poema inédito en especial para este blog, todos los derechos reservados por su autor; © Carlos Gabriel Revollo, 2011.
Dádivas a padre, de Gabriel REVOLLO
la voz demasiado oscura, el higo
último de mi génesis,
la rama oculta tras la niebla,
lo que cae del sueño de los ahorcados.
El gorrión de la casa de la edad,
el antojo de los mercaderes.
Las hojas débiles del gris:
esa materia que nos muere,
ése amor callado, inequívoco.
Yo tengo tus ojos,
éste perro demasiado gritado.
Señor, es la estirpe en el miedo de tu serpiente.
No te buscaré en espejos.
Y la sangre, el golpe seco
de tus piedras en el muro de los vientos.
Señor, subí solo la escalera,
me até los cordones,
soy tu niño bueno,
el escupido mocoso que te vio llorar,
por favor, decíme que estás orgulloso,
que lo hice bien
aunque esté sangrando,
arrancándome los cabellos,
y mis ojos lloren lentas lágrimas de tierra,
de vergüenza a medio morir.
domingo, 23 de enero de 2011
Visiones de Amaicha del Valle, de Gustavo BRAVO FIGUEROA

Como siempre, el silencio
pone distancia entre los hombres.
En Amaicha del Valle
las puertas y ventanas
permanecen cerradas para ocultar los ruidos.
*
Ni los ríos llevan agua por no quebrar silencios,
jueves, 23 de diciembre de 2010
Fragmento de: Canto poema del regreso, de Alejandro GIL

Del blog de Alejandro GIL
jueves, 9 de diciembre de 2010
Poema for you, de Amira JURI
domingo, 24 de octubre de 2010
Intimo, de Ricardo GUTIERREZ
jueves, 24 de junio de 2010
Medinas, de Carlos Alvarado
Una langosta se cristaliza en el alféizar,
escudriñando el silencio del tiempo partiendo.
Los arrozales se pliegan al capricho de los días
y dulces cañas dibujan sonrisas al pasar.
En el aire flotan jardines que ya no están.
En los ocres del día,
señoriales casonas se desmoronan
mientras los niños chillan, vienen y van.
La Negrita Curi, cicerone, en la iglesia, me cuenta la historia,
el paño del pueblo y los dichos del lugar.
Mi prima Nelly Nieto me señala el camino de mis ancestros
Y las tacuáras que delimitaban nuestra propiedad.
Palpitando, aún brillan del otro lado, como estrellas
las dalias y las rosas de doña Lila Salvatierra.
La biblioteca se pliega por falta de estantes
Décadas visitó sus salas don Ángel Bilavcik
El maestro de ojos azules, oriundo de Monteros.
Azules, los poemas de don Fausto Burgos en remolinos
también salen de allí a buscar su casa de sombra
- La de los muros de cedro
y la del techo moreno de paja de arroz,
la casita de tablas,
la de los limoneros, del jazmín en flor... -
Hay en Medinas un cierto orgullo
una cierta dignidad
la nobleza de los tapetes raídos
que hay en los castillos y en las casas de verdad.
En Medinas cual marca de la inundación
Encuentran
los poetas, de achiras, suspiros
los maestros, aires de tizas y lápices nuevos
y el tiempo, y en sus campos, aromas de un verde despertar.
jueves, 25 de febrero de 2010
El parpadeo...

domingo, 20 de diciembre de 2009
De Viaje, de Alberto Mendioroz
Ir en tren es fingir que se va a alguna parte;
Fingir que se ha encontrado por un secreto arte
Dirección y propósito a esta existencia inútil...
Me lleva el tren... Y siento la dulzura cobarde
De marchar sin que hiera mis plantas el camino:
Una potencia amiga carga con mi Destino,
Y cruzo por la vida como hoy sobre esta tarde:
Irresponsablemente...
... El campo despreciable,
nimio, no me interesa... – Se dijera que hay algo
definido que hacer.- Una parada; salgo
pronto... No me detengo sino lo indispensable...
Compañero de viaje: tu timidez ¿No siente
La dulzura cobarde, baja, desconocida,
De soñar que ir en tren es cruzar por la Vida
Irresponsablemente?...
(De Horas Puras)
Extraído de Primera Antología Poética Platense, selección, prólogo y noticias de Roberto Saraví Cisneros, Buenos Aires, Ediciones Antonio Zamora, 1956, p.46.
Alberto Mendioroz: nació en Tucumán el 13 de junio de 1895. Joquín V. González, que admiraba su talento, lo lleva a La Plata, en cuya Universidad se recibe de abogado, ocupó un alto cargo en la judicatura de Salta, donde fallecío en enero de 1924.
Obras: Poesía: Horas Puras, La luz buena del amor; Prosa: Almafuerte; Crítica: Rafael de Diego.
Aconquija en Verano, de Omar Estrella

Afectuosamente para el Dr. Antonio Torres y mis nietos Fernando y Alejandra.
En diez días felices de diciembre
Busqué secretos senderos de tu falda
Para llenar de aire puro mis pulmones
Y el alma de rumores de tu fronda.
Aconquija nativo de mis hijos,
Entrañable montaña de mis nietos,
Siempre retorno a ti por recobrarte
En tu ser milenario de victoriosa selva.
Hoy estás como nunca, tan hermosa,
Con el concierto inefable de tus pájaros,
Que a mi corazón devuelven su equilibrio
Sacudido por vientos contrarios de la vida.
De nuevo contemplo con emoción tu cumbre
De San Javier que erguido ostenta
El Cristo de Iramain, ese pariente,
Sensitivo al nivel de Lola Mora.
La estampa consular de Antonio Torres
Junto a la del sabio entre los sabios, Miguel Lillo,
Recorrieron también estos senderos
Lujuriosos de ciencia y de poesía.
En el centro secular de la montaña
Vela por la paz de otras cenizas
De alguien que nutrió de altos sueños su existencia:
Es Rojas Paz, reanudando caminos de armonía.
Suben tu escarpada y tupida alfombra
Los robustos yuchanes, los laureles,
Nogales de alta copa, pinos, eucaliptus,
Lavados por la lluvia y perfumados.
Lapachos junto a los tarcos bien peinados,
Naranjos silvestres y moreras,
Desmesuradas lianas en los molles
Buscando la protección perpetua entre sus ramas.
Mil formas del helecho suben por tu falda,
Te escalan con fervor hasta la cumbre
Con los matices todos del luminoso verde
Que exornan tu grandeza milenaria.
Todo cuanto atesoró en los tiempos
El Aconquija de sagrada estirpe
Está inscrito en la gracia exuberante
Y empedrado con piedras de colores.
Las flores del aire aladas y graciosas
En profusión sobre bajas y altas ramas
Prodigan su belleza y su perfume
Tan grato al corazón, que llega al alma.
En diez días felices de diciembre
Busqué secretas sendas de tu falda,
Llegando a las suntuosas laderas de Horco Molle,
Señorial residencia del arte y de las ciencias.
Ahora te digo adiós, llevando a cuestas,
Con mi amor, mi carga de nostalgia:
Diré a mis hijos que besé en su nombre
Tu montaña sagrada para siempre.
Queda San Javier en lo entrañable
Adentrado en el alma del viajero
Como esa eterna congoja que en sus ramas
Renuevan expresivos tus llorones sauces.
Yerba Buena, diciembre de 1981, Tucumán.
***
Extraído de Estrella, Omar, Crónicas Líricas de América, Germano Artes Gráficas, Buenos Aires, 1982.
jueves, 17 de diciembre de 2009
Tarde Sentida, de Sixto Pondal Ríos
somos dos corazones
latiendo la tristeza del paisaje.
Todos los caminos están regresando.
Hablemos más despacio,
o no hablemos,
porque el tiempo se atarda cuando cruza silencios.
Para construir este momento
vuelca toda tu pena.
Vivir es la tristeza de ir haciendo recuerdos.
¿No sientes como crece en nuestros pechos
una muerte pequeña?
Otra tarde.
Otra jornada hacia el final del tiempo.
Ya hemos hecho otra legua irremediable.
Tucumán, de Hugo Acevedo (Poeta mendocino)

de su largo poema "El reino antiguo"
Deténte en Tucumán. Alta es la hora
Para alisar la barba de los ríos.
El viento es un changuito cuyas manos
Distribuyen el agua entre las flores.
El viento sabe que vendrá el invierno.
Deténte ahora pero luego
Juega también con las enredaderas
Que los ríos adoran.
En Tucumán la tierra se refugia
Muy bajo de las flores, guarda el humus
Para las dulces víboras que sueñan a su sombra.
No mires la ciudad ni tengas penas.
No es Tucumán ese cemento con un látigo
Acuérdate de Dardo, de su casa sin más puertas
Que una morera donde zambas desensillan,
No olvides a Manuel, que canta
Porque nunca hay por qué pelear,
Ni a Juan José, vestido
De pipa azul en cada primavera.
Desde Monteros mira camaradas
En la florida peña de sus ilusiones-
Puedes reir si quieres junto al Jorge
Bajo una noche próxima, palpable,
Mientras desfila el vino en las veredas.
Y anda a Acheral, que allí las grandes flores
Pululan como gallinas recién cortadas.
Ve adonde quieras. Détente en Tucumán
Si has de saber cómo es el paraíso
¡Y no les temas a las culebras,
Que ésas son cosas de pueblero rico!
Mas luego, cuando tengas en tus ojos
La hermosura sin par de ese jardín,
Pídele al viento que te lleve hasta el invierno:
Ahora, sí, la zafra,
Las familias que siegan cañas,
Los patrones que siegan familias,
Las manos rojas de frío de los changuitos, del viento,
La esperanza ahuyentada por cualquier democracia.
Pero aún debes ir a Tafí Viejo,
Allí se amasan los trenes de nuestra infancia,
Y si cantaste por hombre a la lunita,
Por más hombre ya canta a la huelga:
No dejes de tener en cuenta este programa:
Es difícil mirar todo el dolor de esos obreros,
De esas mujeres golpeadas por las dos bestias de la policía,
¡Y ellos sufren, sin mirarlo!
Deténte en Tucumán y luego
Que entre las flores sepas más injusta
La injusticia, la pena, el machetazo-
¡Oh tierra de los ríos, maravilla perfecta!-
No me vengas después a preguntar
Por qué a los tucumanos, violentos y floridos,
Les importa tan poco la vida.
*
A los cerros tucumanos
Me llevaron los caminos
Y me trajeron de vuelta
Sentires que nunca se harán olvido.
***
martes, 15 de diciembre de 2009
Alma GARCÍA
ZAMBA DEL ZAFRERO
***
ES JUSTICIA RECORDAR, por Ricardo Luis Acebal
El 29 de noviembre de 2008, silenciosamente y no advertida por “los grandes medios de prensa” se fue para siempre desde su Tucumán natal la cantora, poeta, escritora, compositora, autora y maestra normal ALMA GARCÍA.
Había nacido en “El jardín de la República” el 15 de octubre de 1926.
Como autora y compositora sus obras fueron interpretadas, entre otros, por Mercedes Sosa, que grabó su “Zamba al zafrero”, Jaime Torres (“Chacarera del Tiempo”) y Los Fronterizos, que incluyeron en su repertorio varios de sus temas.
El gran maestro santafecino Carlos Guastavino musicalizó su poema “Yo Maestra”.
Fue creadora y conductora del programa “Esta Tierra de Uno”, que se difundía por Radio Nacional de Buenos Aires. Por esa misma radio co-conducía con Blanca Carabajal (Suray) y Suma Paz el espacio “Las tres cuerdas y el ayer”. Fue becada por el Fondo Nacional de las Artes y distinguida como “Ciudadana Ilustre de la Cultura Tucumana”
sábado, 5 de diciembre de 2009
Cinco poemas de Diego CARRAZÁN
las poesías que otros labios
tendrían que haber saboreado
las bocas que ya se han ido
las que beben del agua salada
las que no volverán a ser humanas
ellas deberían estar tomando
en este bar las poesías que
a mí hoy me embriagan.
Bebo de este vaso solitario
las imágenes que otros labios vieron
mientras yo dormía de noche
o cuando jugaba de día
y ellas soñaban nuestras alegrías
este vaso, este bar, mis labios
sus bocas y, de entre muchas otras, esta poesía.
Bebo de este vaso solitario
la inmensa tarde que me cabe
en este solitario vaso
y brindo tu brindis libertario
por mis labios hundidos
en tu poesía que repaso
por mi boca sin volcar
ni un solo verso de los que tanto amo.

dicen presente
– me han nombrado
a mí
como si estuviese en algún listado –
(hay que tener cuidado
charlamos con los muchachos):
estos no son tiempos
de andarse identificando
hay que tener cuidado
¿a vos te nombraron ya Martín?, ¡sí!;
¿y a vos Juan?, también
hay que ser más cuidadosos
¿de dónde sacaron nuestros nombres?
para qué carajo responden todos juntos
por mí
¡ che, que nos quieren cagar a todos
apaguen ese megáfono o se lo perdemos por el culo!
Compañeros: – alcé la voz
para que nadie impidiera callármela –
aquí estoy, compañeros, ¡escuchen!,
dejemos de usar estos métodos, ¡escúchenme!,
que nos estamos cagando.
¿que no me escuchan compañeros?
¡No hay que dar nombres!
a mano alzada
continué gritando, casi desesperado,
por entre la columna que seguía marchando
¡No den nombres, compañeros, no den mi nombre, carajo!
Hasta que cruzó por mi costado
una señora grande, con frío en las orejas
y cabellos muy, muy blancos,
con una pancarta en las manos
que agitaban una foto bien grande
acompañada de un nombre en la parte de abajo,
que me quedaron para siempre
en la memoria grabados
fue justamente allí
cuando sentí que podía alejarme
para escuchar a las ciento de voces presentes
gritar con alma y vida, muy fuerte:
– ¡Presentes, presentes,
hasta la muerte! –
Los que escribieron sobre la facultad tomada
los que no se animan a publicar los amplios
bochornos de los gobiernos de turno
los gano poco
los laburo gratis las horas extras
los pegafoto
los que siempre van entre lentos y apurados
los explotados
los hago todo
los la información es un espacio
y hay que llenarlo
los cabeza quemada
los estamos harto de leer boludeces
los hijosdeputachupapingo más grandes del mundo
los que se mostraron solidarios con las medidas de fuerza
los cajetudos de siempre que sólo les importa ellos
mis compañeros del diario
a todos ellos esta poesía y un fuerte abrazo.
DNIUn día un DNI
se quedó sin país.
Fue al exilio.
Sufrió mucho
el no tener sellos
el no ser acreditado
sufrió como sufren
los seres y las cosas
su falta de ser necesarios.
Un día el DNI regresó
a su país
lo sellaron
lo acreditaron
y mirando la frontera dijo
“¡Qué loco! Esto no soy yo”.
A la semana
en plena avenida
se tiró del bolsillo de un saco.

cansado del ritmo cotidiano
trepo, subo
levanto las sábanas
y como puedo me tapo.
Es la 1.13 de la madrugada.
Abrazo a mi flaca y descanso.
Despierto a las 6.45
beso los labios secos de mi flaca
y me impulso con mis brazos
desde la cama hasta el lugar de los calzados
tomo mis pies cansados
los sacudo, me los calzo
y para caminar el día me levanto y ando.
miércoles, 4 de noviembre de 2009
Grisitud, de Apolinario Héctor Sosa

Grisitud, tenue polvo de tiempo decantado en hastío,
Yo podría soltar este inmenso cansancio
Y dejarme dormir, blandamente, en tus aguas,
En un sueño sin luz, sin ayer, sin retorno.
Yo podría soltar las amarras del tedio
Grisitud, en tus aguas.
He pensado a menudo en un triste
País de neblinas.
Con la voz del gorrión
-agridulce corazón de llovizna,
viva gema entre gasas de llanto-.
Y una muerte cansina,
Familiar, por las calles.
He pensado a menudo en un bosque
Del otoño y un lago.
Y entreoí muchas veces en sueños
Una voz –queda voz- que me llama.
Pero hay algo que lento se obstina,
Que se estira sobre los crepúsculos,
Una calma, una paz, una luz
Atreviéndose a ser,
Cuando el alma se aquieta en la más alta noche,
En la más sola noche,
Harta ya de gritar, y de amar, y de estar sola,
De vivir y morir, de ser alma,
Cuando en esos instantes
Lúcidos del sueño y el ensueño,
Algo más que lo que es desesperanza, o fe, o esperanza,
De un modo misterioso cayendo,
Levemente desciende, nos toca en la frente,
Y ya pueden fluir, y andar, desatarse las lágrimas por dentro,
Ser frescura en el rostro, y fluir, y fluir,
Quizás mojar Sus leves, inefables Manos.
Entonces,
Ya es posible vivir, volver a entrar,
A flotar, a intentar otra vez las islas,
Grisitud, en tus aguas,
Aún en tus aguas.
*
Apolinario Héctor Sosa, nació en Tucumán el 23 de julio de 1926 se radicó en La Plata hacía 1940. Premio de poesía Municipalidad de La Plata, premio de la Sec. de Educación de la Nación, premio iniciación de la Comisión Nacional de Cultura. Becario del Rotary Club Internacional para dar conferencias en los Estados Unidos, en distintas universidades.
Extraído de Primera Antología Poética Platense, Selección, Prólogo y Noticias de Roberto Saraví Cisneros, Buenos Aires, Ediciones Antonio Zamora, 1956.
lunes, 12 de octubre de 2009
El último centauro, de Carlos Alvarado

Se muy bien
donde mueren los centauros
claudicando sobre cascos
nunca herrados
Apoyándose en la lira
bajo el pliegue de su brazo
Allí donde las rosas
son sólo maraña
zarzosa
Su último aliento
se quiebra
petrificado
en el bronce
El sueño de las niñas
sueña al ritmo
del postrer galope
del centauro
Allí donde el último
centauro cede
avanza la insensatez
de las cosas...
miércoles, 7 de octubre de 2009
Cantora de Mi Ciudad, de Enrique Ponce Boscarino
El viento trajo un rumor besando el cañaveral,la voz se agigantó y poco a poco se difundió.
la luna estaba plena esa noche en el Tucumán
esperaba el momento …y pronto la acompañó
Sonaron las cinco y el transito comenzó,
la voz acarició la selva,
envolvió montes y cerros… hecha canción,
se agigantó haciendo eco en el apero de un caballo,
el naranjo en flor o en aquel gran sauce llorón.
Gracias a la vida, que nos dio…
la posibilidad de amarla tanto.
La voz no era de llanto
Salieron a saludarla pájaros, grillos
y cielos… sin nubarrón.
La luna te fue llevando,
invitándote a conocer…
ese tiempo de eternidades,
al que hoy perteneces.
Suena a lo lejos el bombo, el bandoneón o un violín…
recordando tu figura de niña
y tu zamba pa' no morir.
Y una vez
Y otra vez…bailaste el poema y cantaste al socavón,
fuiste maestra, minera, obrera de surco, fábrica y… que se yo…
tu voz nos interpretaba, desde el fondo del corazón.
Recorriste nuevamente
la cintura ancestral y cósmica del sur,
envolviéndola con tu son,
invitándola a encontrar por siempre liberación.
….tu poncho era de luna
y te esparciste a voluntad,
por los senderos del Inca,
buscando paz y libertad.
Habían sonado las cinco,
Te elevaste…como un rumor,
para ir al encuentro del sol,
hecha simple canción…
Gracias a la vida…
que nos dio tu fuerza y tu canto,
aunque en este momento solo nos una el llanto…
Cuando pases por Tucumán,
cantale una bagualita,
para aquella niña bonita,
changuita de mi ciudad,
Y mira la luna buena
para escucharla una vez más,
Ella esta presente
por siempre,
por siempre en la eternidad.
miércoles, 26 de agosto de 2009
Arrieros, de Rafael Jijena Sánchez

Aloja, coca y trompa.
Van cruzando el abra
los arrieros.
Buu... buu... buu...
viborea en los cerros
el son de la trompa
apenado y lento.
Sólo la oyen, Dios,
y el alma de los cerros.
Buu... buu... buu...
deshilachan su pena
los arrieros.
̶ Marucho, chei marucho,
seguí tocando la trompa
que se va acercando el alba
y nos va pegando el sueño
las pestañas.
Buu... buu... buu...
Tiritando de frío
cual si fuera de miedo,
van cruzando el abra
los arrieros...
Aloja, coca y trompa.
De Rafael JIJENA SÁNCHEZ, Achalay, Poemas del Lugar Calchaquí, primer premio municipal 1928, Ediciones Buenos Aires, 1928,29,32. 4ta Edición 1939.
jueves, 16 de julio de 2009
Contra Narciso, de Máximo Etchecopar

Yo y mi propia imagen, y la imagen en la mía reflejada, somos la superficie, somos lo aparente. Lo hondo, lo verdadero, lo humano, eres tú.De Etchecopar Máximo, Breve y Varia Lección, Buenos Aires, Editorial Norte, 1957.
sábado, 27 de junio de 2009
De silencio a sombra, de sombra a distancia; de Guillermo Orce Remis
de silencio a sombra,
de sombra a distancia,
lleno de invisibles mensajes,
alto, desnudo,
helado en el día cruel y ardido.
(Tu nombre, que a veces surge
con intermitencia de pájaro,
va recreando las cosas nuevamente;
abre espacios, golpea una campana,
abre en el día una luminosa brecha.)
Baja el otoño y digo: de esta muerte muero.
sentí su dulce herida en el tremendo esfuerzo,
como si fuera heredando viejas voces,
llamados, pequeños gritos que desgajan el aire,
el campo, entre los árboles dormidos.
Porque se va heredando el tiempo,
la desgracia, la alegría
que mueve dulcísimos ramajes entre muertes.
Porque he vuelto a sentir, a escuchar
viejas palabras
como en días de maravillosa fuerza
que hoy descansan con pesado impulso.
miércoles, 3 de junio de 2009
Tiempo de Panes, de Carlos Alvarado

Parece que tengo un hermano panadero
y que tuve un ancestro francés y molinero
con un hijo niño polizonte en los barcos
Huérfano quieto y callado
que trajo recetas de panes y confites
todo mi país fue su batea para amasar
el pan extranjero de su alegría
De algun lado nos viene
esta inclinación blanca como el harina
estas ganas de crecer de levadura
Estos corazones de masa tierna
Estas migas que repartimos a los pollos
De algun lado viene esta esperanza de palabras nuevas
Saco del horno los dorados panes
con palas de maderas quemadas
Panes leudados de blanca espuma
Panes crujientes, y panes blandos
Panes salados. Con higos y con dátiles
Panes de pasas y panes de membrillos
Porque me he vuelto experto en temas de hogazas
saco panes nuevos para mis hermanos suaves.
miércoles, 22 de abril de 2009
LXXX, No hay atajo para tomar, de Amira Juri

No hay atajo para tomar
La incertidumbre
Corroe nuestros pasos.
Sin poder evitar
La duración del tiempo
Cierro los ojos.
Cabalga el amor
En el desierto
Con sus rostros florecidos.
miércoles, 11 de marzo de 2009
Tres Poemas Inéditos de Sergio Reynoso
mi más íntima desesperación
es estar envuelta en tu piel
llena de tus manos
tu aliento
y todo lo que compone tu ser
deshacerme en tu mirada
de cobre encendido
apagarme como una vela herida
por la última gota de sudor
mi locura
mi más íntima desesperación
postrado en cualquier esquina
de esta ciudad que no me pertenece
un ángel arrodillado
me ha dedicado una canción
sones de escarlata
retumban en la sien de ese pequeño
que con pálida ternura
me despojó de la calma
y amarró a su boca
y a sus dientes blandidos
la blancura de entonces
sus ojitos
sus manitas
fueron su boca
sus dientes
la esquina
las calles
esa ciudad
el ángel y yo
la piedra esta quieta
ahí
en medio de la calle
pasan los autos
la gente que cruza
y sigue ahí
única piedra en medio de la calle
llena de adjetivos
que le salen de cada ángulo
cóncava figura hecha de silencio
y de dureza grisácea
roída por el viento
y la indiferencia en la calle
la piedra lanza su mirada dura
y la pierde en el aire
que se moja de lluvia
que se seca con el sol
una grieta se abre en medio de la calle
la piedra tambalea su figura grisácea
sus adjetivos cóncavos
y su dureza de piedra se entierra
en la calle
jueves, 5 de febrero de 2009
En un patio de Gaza, de Rogelio Ramos Signes
niño mío.
Problemas de gente grande, tal vez.
Sin embargo, qué fácilmente te quitaron de aquí.
Un fogonazo en la noche, un estallido.
No se necesitaba más.
Ya no habrá mañana para tus piernas
corriendo en este patio,
ni el viento del Mediterráneo te despeinará.
Ya no tendré que ir a buscarte a la escuela.
sábado, 27 de diciembre de 2008
Casita de Tablas, de Fausto Burgos
Casita de tablas,en la umbrosa punta de algún callejón;
de cedro los muros
y el techo moreno de paja de arroz.
Casita de tablas,
de los limoneros, del jazmín en flor.
del parejo patio,
barrido de afatas, bañado de sol.
Callada y sombría...
Tuviera yo en ella mi casa mejor...
Casita de tablas,
De los limoneros, del jazmín en flor...
jueves, 27 de noviembre de 2008
Otoño, de Leticia Mure
domingo, 9 de noviembre de 2008
Pirpintos sobre las cañas, de Carlos Alvarado
¿Qué sueño de azúcarsueñan las cañas?
*
Transportado
por pirpintos blancos
saltando y escurriéndose entre los dedos verdes
volcándose como espuma sobre los ríos torrentosos
*
Secretos sueños
dispersos
La ensoñación blanca de las cañas
Blanco pirpinto de la ilusión
*
¿Exhalación o suspiros?
*
Los dedos verdes agitan cielos
como implorando agua
devanando sueños
entretejiendo nanas
en el filo de las hojas
en los flechazos de las janas
*
Pirpintos blancos persiguen brisas
escabulléndose entre las hojas
saltando de rama en rama
allá en lo bajo, besando achiras
y allá en lo alto
entre tapices de enredaderas.
*
Pulpa de pirpintos,
Croar de las ranas,
¿Qué sueño sueñan
Las verdes cañas?
martes, 14 de octubre de 2008
Insinuaciones, de Carmela Corbalán
jueves, 9 de octubre de 2008
Mi Ritual sin Tí, de Ricardo Gutiérrez
He perdido de vista ya las madrugadasla labor de los hombres
el nacimiento de las vidas.
he amordazado con duros llantos
la diurna floración de las guitarras
y asesiné con el dolor
la canción de las hojas
y las aguas.
Traicioné el más dulce pecado
y con él
quebré todos los espejos.
Oscurecí los tréboles
la madera, los pájaros
la piel de las piedras bajo la lluvia
el rumbo de la arena en los caminos;
perdí los tiempos
la risa, las campanas
el secreto amigo que hablaba el idioma
de las nubes y los perros
y
lo más terrible amor
perdí las palabras
los nombres de la luz
la secreta geografía de los cuerpos.
Por eso este amor es pobre
y es pobre este poema
y la soledad hambrienta
roe las puertas
asalta los atardeceres
los vagidos de la noche
las promesas de tu vuelta.
en el sueño estoy despierto
suicidándome
y la vigilia me sorprende
vomitando pesadillas.
¿En cuál músculo de ayer
olvidé las herramientas?
¿Qué asfalto me negó el arado?
¿Cuál horrible ciudad
me asfixió los surcos
la cosecha, el horizonte?
¿Por dónde se extravió el caballo
de andar por las estrellas
cabalgar el aroma de los ceibos
desbocar los latidos del verano?
Debes entender
o simplemente ofrecerme una gota de tu pan
para poder sacar pasaje hacia el olvido.
Necesariamente me visto de abandono
y nada espera que vuelva a poner de pie
la casa y tu presencia.
***
Amor, de Ricardo Gutiérrez
Un dios te habitaun ángel te corona.
Extraños fuegos asoman
desde el fondo de tu alma.
Y en tu vuelo me quemo
y en tu vida me diluyo.
Padre de ti soy esclavo
amante me condeno
y por tu mano resucito
hombre y poder.
Nuestras vidas
son las dos caras
de una misma locura.
Lejos de todo génesis
de nuestra propia sangre
de nuestro propio deseo
nos hemos engendrado.
Principio y fin
reducimos a círculo infinito
la existencia de todo mundo
y en nuestros cuerpos
engendra dichosa la noche
y del cansancio desvelado
ahíto de labio
se levanta el día.
Amor
si dijera tu nombre
perdería la vida.
Amor déjame en tu espalda
merecer la muerte.
Ricardo Gutiérrez: Nacido en Tucumán, comienza su actividad poética hacia 1972 con el grupo literario Yunque, con el cual edita el libro Poemas en 1973.
Colabora en diarios y revistas literarias del país y del extranjero. Su obra mayormente inédita, abarca entre otros los siguientes títulos: Los Soles enterrados, El Relámpago y la sed, y Clima de sombra.
Mejor blog de Poesía 2008
Premio 34ª Feria del Libro, 2008










