jueves, 25 de febrero de 2010

El parpadeo...


El parpadeo
veloz y eterno de los días
avanza.
Mientras dormimos
se deshoja
precaria la azalea.
***
Extraído de: Juri Amira, El tiempo y las cosas, Alloni/Proa Editores, La Mesa de los miércoles ediciones, 2008.

domingo, 20 de diciembre de 2009

De Viaje, de Alberto Mendioroz

Tomar el tren... ¿Quién dice que es una cosa fútil?
Ir en tren es fingir que se va a alguna parte;
Fingir que se ha encontrado por un secreto arte
Dirección y propósito a esta existencia inútil...

Me lleva el tren... Y siento la dulzura cobarde
De marchar sin que hiera mis plantas el camino:
Una potencia amiga carga con mi Destino,
Y cruzo por la vida como hoy sobre esta tarde:
Irresponsablemente...

... El campo despreciable,
nimio, no me interesa... – Se dijera que hay algo
definido que hacer.- Una parada; salgo
pronto... No me detengo sino lo indispensable...

Compañero de viaje: tu timidez ¿No siente
La dulzura cobarde, baja, desconocida,
De soñar que ir en tren es cruzar por la Vida
Irresponsablemente?...

(De Horas Puras)


Extraído de Primera Antología Poética Platense, selección, prólogo y noticias de Roberto Saraví Cisneros, Buenos Aires, Ediciones Antonio Zamora, 1956, p.46.
Alberto Mendioroz: nació en Tucumán el 13 de junio de 1895. Joquín V. González, que admiraba su talento, lo lleva a La Plata, en cuya Universidad se recibe de abogado, ocupó un alto cargo en la judicatura de Salta, donde fallecío en enero de 1924.
Obras: Poesía: Horas Puras, La luz buena del amor; Prosa: Almafuerte; Crítica: Rafael de Diego.

Aconquija en Verano, de Omar Estrella


Aconquija en Verano

Afectuosamente para el Dr. Antonio Torres y mis nietos Fernando y Alejandra.

En diez días felices de diciembre
Busqué secretos senderos de tu falda
Para llenar de aire puro mis pulmones
Y el alma de rumores de tu fronda.

Aconquija nativo de mis hijos,
Entrañable montaña de mis nietos,
Siempre retorno a ti por recobrarte
En tu ser milenario de victoriosa selva.

Hoy estás como nunca, tan hermosa,
Con el concierto inefable de tus pájaros,
Que a mi corazón devuelven su equilibrio
Sacudido por vientos contrarios de la vida.

De nuevo contemplo con emoción tu cumbre
De San Javier que erguido ostenta
El Cristo de Iramain, ese pariente,
Sensitivo al nivel de Lola Mora.

La estampa consular de Antonio Torres
Junto a la del sabio entre los sabios, Miguel Lillo,
Recorrieron también estos senderos
Lujuriosos de ciencia y de poesía.

En el centro secular de la montaña
Vela por la paz de otras cenizas
De alguien que nutrió de altos sueños su existencia:
Es Rojas Paz, reanudando caminos de armonía.

Suben tu escarpada y tupida alfombra
Los robustos yuchanes, los laureles,
Nogales de alta copa, pinos, eucaliptus,
Lavados por la lluvia y perfumados.

Lapachos junto a los tarcos bien peinados,
Naranjos silvestres y moreras,
Desmesuradas lianas en los molles
Buscando la protección perpetua entre sus ramas.

Mil formas del helecho suben por tu falda,
Te escalan con fervor hasta la cumbre
Con los matices todos del luminoso verde
Que exornan tu grandeza milenaria.

Todo cuanto atesoró en los tiempos
El Aconquija de sagrada estirpe
Está inscrito en la gracia exuberante
Y empedrado con piedras de colores.

Las flores del aire aladas y graciosas
En profusión sobre bajas y altas ramas
Prodigan su belleza y su perfume
Tan grato al corazón, que llega al alma.

En diez días felices de diciembre
Busqué secretas sendas de tu falda,
Llegando a las suntuosas laderas de Horco Molle,
Señorial residencia del arte y de las ciencias.

Ahora te digo adiós, llevando a cuestas,
Con mi amor, mi carga de nostalgia:
Diré a mis hijos que besé en su nombre
Tu montaña sagrada para siempre.

Queda San Javier en lo entrañable
Adentrado en el alma del viajero
Como esa eterna congoja que en sus ramas
Renuevan expresivos tus llorones sauces.

Yerba Buena, diciembre de 1981, Tucumán.
***

Extraído de Estrella, Omar, Crónicas Líricas de América, Germano Artes Gráficas, Buenos Aires, 1982.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Tarde Sentida, de Sixto Pondal Ríos

Tarde sentida
En medio de la tarde
somos dos corazones
latiendo la tristeza del paisaje.

Todos los caminos están regresando.

Hablemos más despacio,
o no hablemos,
porque el tiempo se atarda cuando cruza silencios.

Para construir este momento
vuelca toda tu pena.
Vivir es la tristeza de ir haciendo recuerdos.

¿No sientes como crece en nuestros pechos
una muerte pequeña?

Otra tarde.
Otra jornada hacia el final del tiempo.
Ya hemos hecho otra legua irremediable.

Tucumán, de Hugo Acevedo (Poeta mendocino)


"Tucumán o Las Flores Rojas", de Hugo Acevedo
de su largo poema "El reino antiguo"

Deténte en Tucumán. Alta es la hora
Para alisar la barba de los ríos.
El viento es un changuito cuyas manos
Distribuyen el agua entre las flores.
El viento sabe que vendrá el invierno.
Deténte ahora pero luego
Juega también con las enredaderas
Que los ríos adoran.
En Tucumán la tierra se refugia
Muy bajo de las flores, guarda el humus
Para las dulces víboras que sueñan a su sombra.
No mires la ciudad ni tengas penas.
No es Tucumán ese cemento con un látigo
Acuérdate de Dardo, de su casa sin más puertas
Que una morera donde zambas desensillan,
No olvides a Manuel, que canta
Porque nunca hay por qué pelear,
Ni a Juan José, vestido
De pipa azul en cada primavera.
Desde Monteros mira camaradas
En la florida peña de sus ilusiones-
Puedes reir si quieres junto al Jorge
Bajo una noche próxima, palpable,
Mientras desfila el vino en las veredas.
Y anda a Acheral, que allí las grandes flores
Pululan como gallinas recién cortadas.
Ve adonde quieras. Détente en Tucumán
Si has de saber cómo es el paraíso
¡Y no les temas a las culebras,
Que ésas son cosas de pueblero rico!
Mas luego, cuando tengas en tus ojos
La hermosura sin par de ese jardín,
Pídele al viento que te lleve hasta el invierno:
Ahora, sí, la zafra,
Las familias que siegan cañas,
Los patrones que siegan familias,
Las manos rojas de frío de los changuitos, del viento,
La esperanza ahuyentada por cualquier democracia.
Pero aún debes ir a Tafí Viejo,
Allí se amasan los trenes de nuestra infancia,
Y si cantaste por hombre a la lunita,
Por más hombre ya canta a la huelga:
No dejes de tener en cuenta este programa:
Es difícil mirar todo el dolor de esos obreros,
De esas mujeres golpeadas por las dos bestias de la policía,
¡Y ellos sufren, sin mirarlo!
Deténte en Tucumán y luego
Que entre las flores sepas más injusta
La injusticia, la pena, el machetazo-
¡Oh tierra de los ríos, maravilla perfecta!-
No me vengas después a preguntar
Por qué a los tucumanos, violentos y floridos,
Les importa tan poco la vida.
*
A los cerros tucumanos
Me llevaron los caminos
Y me trajeron de vuelta
Sentires que nunca se harán olvido.
***
Extraído de Acevedo Hugo, Canto al Norte, Buenos Aires, Talleres gráficos Américalee, 1958.

Este conmovedor poema le da carta de ciudadanía tucumana a este gran poeta mendocino que fué don Hugo Acevedo, amigo de Neruda. Había nacido en Mendoza en octubre de 1925 y falleció en Buenos Aires, el 11 de Mayo de 2007.

martes, 15 de diciembre de 2009

Alma GARCÍA

Alma GARCÍA, Tucumán, ca 1965

ZAMBA DEL ZAFRERO
Cuando desangra el cansancio
su noche de ausencia por la inmensidad
grita tu caja, zafrero,
gimiendo vidala por la que no está.
Oigo morder los machetes,
el anca lonjeada del cañaveral;
así te muerde la escarcha
de aquella nostalgia en la soledad.
En un lomo de guitarra
como pañuelo zambero
viene lloviendo mi canto
por tu tristeza, zafrero.
Canta un llamear de malojas
el agrio misterio de tu desazón,
quieto manchón de trapiche,
le aprietan el pecho tu sueño de sol.
Duerme la luna en el surco,
el alba le espera nublada de alcohol,
vuelve emponchada de frío
tu vida, zafrero, la caña secó.
***
Alma García (1926-2008). Poeta, escritora, compositora y educadora, nacida en la provincia de Tucumán, donde falleció. Vivió en la Capital Federal durante varios años; allí creó y condujo "Esta tierra de uno" -nombre que también daría a su único disco de larga duración-, programa radial que se difundió por Radio Nacional. Muchas de sus creaciones fueron musicalizadas por importantes músicos, entre ellos Carlos Guastavino, quien le puso notas al poema "Yo, maestra". Fue nombrada Ciudadana Ilustre de la Cultura Tucumana. Su poesía no se aparta de la voz de la tierra, y con la arcilla de su propia raigambre nutrió voz y palabra, ambas pletóricas de armonía y sentimiento. Libro de poesías: "En la luz y el pájaro".

***

ES JUSTICIA RECORDAR, por Ricardo Luis Acebal

El 29 de noviembre de 2008, silenciosamente y no advertida por “los grandes medios de prensa” se fue para siempre desde su Tucumán natal la cantora, poeta, escritora, compositora, autora y maestra normal ALMA GARCÍA.
Había nacido en “El jardín de la República” el 15 de octubre de 1926.
Como autora y compositora sus obras fueron interpretadas, entre otros, por Mercedes Sosa, que grabó su “Zamba al zafrero”, Jaime Torres (“Chacarera del Tiempo”) y Los Fronterizos, que incluyeron en su repertorio varios de sus temas.
El gran maestro santafecino Carlos Guastavino musicalizó su poema “Yo Maestra”.
Fue creadora y conductora del programa “Esta Tierra de Uno”, que se difundía por Radio Nacional de Buenos Aires. Por esa misma radio co-conducía con Blanca Carabajal (Suray) y Suma Paz el espacio “Las tres cuerdas y el ayer”. Fue becada por el Fondo Nacional de las Artes y distinguida como “Ciudadana Ilustre de la Cultura Tucumana”

sábado, 5 de diciembre de 2009

Cinco poemas de Diego CARRAZÁN

Bebo de este vaso solitario
las poesías que otros labios
tendrían que haber saboreado
las bocas que ya se han ido
las que beben del agua salada
las que no volverán a ser humanas
ellas deberían estar tomando
en este bar las poesías que
a mí hoy me embriagan.
Bebo de este vaso solitario
las imágenes que otros labios vieron
mientras yo dormía de noche
o cuando jugaba de día
y ellas soñaban nuestras alegrías
este vaso, este bar, mis labios
sus bocas y, de entre muchas otras, esta poesía.
Bebo de este vaso solitario
la inmensa tarde que me cabe
en este solitario vaso
y brindo tu brindis libertario
por mis labios hundidos
en tu poesía que repaso
por mi boca sin volcar
ni un solo verso de los que tanto amo.

A mano alzada
dicen presente
– me han nombrado
a mí
como si estuviese en algún listado –
(hay que tener cuidado
charlamos con los muchachos):

estos no son tiempos
de andarse identificando
hay que tener cuidado
¿a vos te nombraron ya Martín?, ¡sí!;
¿y a vos Juan?, también
hay que ser más cuidadosos
¿de dónde sacaron nuestros nombres?

para qué carajo responden todos juntos
por mí
¡ che, que nos quieren cagar a todos
apaguen ese megáfono o se lo perdemos por el culo!
Compañeros: – alcé la voz
para que nadie impidiera callármela –
aquí estoy, compañeros, ¡escuchen!,
dejemos de usar estos métodos, ¡escúchenme!,
que nos estamos cagando.
¿que no me escuchan compañeros?
¡No hay que dar nombres!

a mano alzada
continué gritando, casi desesperado,
por entre la columna que seguía marchando
¡No den nombres, compañeros, no den mi nombre, carajo!
Hasta que cruzó por mi costado
una señora grande, con frío en las orejas
y cabellos muy, muy blancos,
con una pancarta en las manos
que agitaban una foto bien grande
acompañada de un nombre en la parte de abajo,
que me quedaron para siempre
en la memoria grabados

fue justamente allí
cuando sentí que podía alejarme
para escuchar a las ciento de voces presentes
gritar con alma y vida, muy fuerte:
– ¡Presentes, presentes,
hasta la muerte! –

A una redacción

Los que escribieron sobre la facultad tomada
los que no se animan a publicar los amplios
bochornos de los gobiernos de turno
los gano poco
los laburo gratis las horas extras
los pegafoto
los que siempre van entre lentos y apurados
los explotados
los hago todo
los la información es un espacio
y hay que llenarlo
los cabeza quemada
los estamos harto de leer boludeces
los hijosdeputachupapingo más grandes del mundo
los que se mostraron solidarios con las medidas de fuerza
los cajetudos de siempre que sólo les importa ellos
mis compañeros del diario
a todos ellos esta poesía y un fuerte abrazo.


DNI

Un día un DNI
se quedó sin país.
Fue al exilio.
Sufrió mucho
el no tener sellos
el no ser acreditado
sufrió como sufren
los seres y las cosas
su falta de ser necesarios.
Un día el DNI regresó
a su país
lo sellaron
lo acreditaron
y mirando la frontera dijo
“¡Qué loco! Esto no soy yo”.
A la semana
en plena avenida
se tiró del bolsillo de un saco.

Me arrastro hasta la cama
cansado del ritmo cotidiano
trepo, subo
levanto las sábanas
y como puedo me tapo.
Es la 1.13 de la madrugada.
Abrazo a mi flaca y descanso.
Despierto a las 6.45
beso los labios secos de mi flaca
y me impulso con mis brazos
desde la cama hasta el lugar de los calzados
tomo mis pies cansados
los sacudo, me los calzo
y para caminar el día me levanto y ando.
***
Cinco poemas Inéditos de Diego Carrazán, en especial para Poesía de Tucumán. Sobre el autor: Joven poeta tucumano, periodista y profesor de lengua y literatura.

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Grisitud, de Apolinario Héctor Sosa


Grisitud

*

A Oscar Wladislas de Lubic-Milosz


Grisitud, tenue polvo de tiempo decantado en hastío,
Yo podría soltar este inmenso cansancio
Y dejarme dormir, blandamente, en tus aguas,
En un sueño sin luz, sin ayer, sin retorno.
Yo podría soltar las amarras del tedio
Grisitud, en tus aguas.
He pensado a menudo en un triste
País de neblinas.
Con la voz del gorrión
-agridulce corazón de llovizna,
viva gema entre gasas de llanto-.
Y una muerte cansina,
Familiar, por las calles.
He pensado a menudo en un bosque
Del otoño y un lago.
Y entreoí muchas veces en sueños
Una voz –queda voz- que me llama.
Pero hay algo que lento se obstina,
Que se estira sobre los crepúsculos,
Una calma, una paz, una luz
Atreviéndose a ser,
Cuando el alma se aquieta en la más alta noche,
En la más sola noche,
Harta ya de gritar, y de amar, y de estar sola,
De vivir y morir, de ser alma,
Cuando en esos instantes
Lúcidos del sueño y el ensueño,
Algo más que lo que es desesperanza, o fe, o esperanza,
De un modo misterioso cayendo,
Levemente desciende, nos toca en la frente,
Y ya pueden fluir, y andar, desatarse las lágrimas por dentro,
Ser frescura en el rostro, y fluir, y fluir,
Quizás mojar Sus leves, inefables Manos.
Entonces,
Ya es posible vivir, volver a entrar,
A flotar, a intentar otra vez las islas,
Grisitud, en tus aguas,
Aún en tus aguas.
*


Apolinario Héctor Sosa, nació en Tucumán el 23 de julio de 1926 se radicó en La Plata hacía 1940. Premio de poesía Municipalidad de La Plata, premio de la Sec. de Educación de la Nación, premio iniciación de la Comisión Nacional de Cultura. Becario del Rotary Club Internacional para dar conferencias en los Estados Unidos, en distintas universidades.
Extraído de Primera Antología Poética Platense, Selección, Prólogo y Noticias de Roberto Saraví Cisneros, Buenos Aires, Ediciones Antonio Zamora, 1956.

lunes, 12 de octubre de 2009

El último centauro, de Carlos Alvarado




Se muy bien
donde mueren los centauros
claudicando sobre cascos
nunca herrados

Apoyándose en la lira
bajo el pliegue de su brazo

Allí donde las rosas
son sólo maraña
zarzosa

Su último aliento
se quiebra
petrificado
en el bronce

El sueño de las niñas
sueña al ritmo
del postrer galope
del centauro

Allí donde el último
centauro cede
avanza la insensatez
de las cosas...
***
de "Poemas para una noche quieta" publicados en Espejos del Tiempo, Espejos del Alma, antología de poemas y microrelatos, obra conjunta, Yerba Buena, Tucumán, Lucio Piérola Ediciones, 2009.
-Foto: tomada por Carlos Alvarado, "El Ultimo Centauro", de Emile Antoine Bourdelle, escultura, Recoleta, Buenos Aires.-

miércoles, 7 de octubre de 2009

Cantora de Mi Ciudad, de Enrique Ponce Boscarino

El viento trajo un rumor besando el cañaveral,
la voz se agigantó y poco a poco se difundió.
la luna estaba plena esa noche en el Tucumán
esperaba el momento …y pronto la acompañó

Sonaron las cinco y el transito comenzó,
la voz acarició la selva,
envolvió montes y cerros… hecha canción,
se agigantó haciendo eco en el apero de un caballo,
el naranjo en flor o en aquel gran sauce llorón.

Gracias a la vida, que nos dio…
la posibilidad de amarla tanto.

La voz no era de llanto
tenía fuerza y dimensión
Salieron a saludarla pájaros, grillos
y cielos… sin nubarrón.

La luna te fue llevando,
invitándote a conocer…
ese tiempo de eternidades,
al que hoy perteneces.

Suena a lo lejos el bombo, el bandoneón o un violín…
recordando tu figura de niña
y tu zamba pa' no morir.

Y una vez
Y otra vez…bailaste el poema y cantaste al socavón,
fuiste maestra, minera, obrera de surco, fábrica y… que se yo…
tu voz nos interpretaba, desde el fondo del corazón.

Recorriste nuevamente
la cintura ancestral y cósmica del sur,
envolviéndola con tu son,
invitándola a encontrar por siempre liberación.

….tu poncho era de luna
y te esparciste a voluntad,
por los senderos del Inca,
buscando paz y libertad.

Habían sonado las cinco,
Te elevaste…como un rumor,
para ir al encuentro del sol,
hecha simple canción…

Gracias a la vida…
que nos dio tu fuerza y tu canto,
aunque en este momento solo nos una el llanto…

Cuando pases por Tucumán,
cantale una bagualita,
para aquella niña bonita,
changuita de mi ciudad,
Y mira la luna buena
para escucharla una vez más,
Ella esta presente
por siempre,
por siempre en la eternidad.
A Mercedes Sosa
Todos los derechos reservados. ©Enrique Ponce Boscarino, Bs. As. 2009-10-05

miércoles, 26 de agosto de 2009

Arrieros, de Rafael Jijena Sánchez


Arrieros

Aloja, coca y trompa.
Van cruzando el abra
los arrieros.
Buu... buu... buu...
viborea en los cerros
el son de la trompa
apenado y lento.
Sólo la oyen, Dios,
y el alma de los cerros.
Buu... buu... buu...
deshilachan su pena
los arrieros.

̶ Marucho, chei marucho,
seguí tocando la trompa
que se va acercando el alba
y nos va pegando el sueño
las pestañas.

Buu... buu... buu...
Tiritando de frío
cual si fuera de miedo,
van cruzando el abra
los arrieros...
Aloja, coca y trompa.

***

De Rafael JIJENA SÁNCHEZ, Achalay, Poemas del Lugar Calchaquí, primer premio municipal 1928, Ediciones Buenos Aires, 1928,29,32. 4ta Edición 1939.
Rafael Jijena Sánchez, nació en Tucumán el 21/09/1904; falleció el 22/12/1979.

jueves, 16 de julio de 2009

Contra Narciso, de Máximo Etchecopar


Contra Narciso
Yo y mi propia imagen, y la imagen en la mía reflejada, somos la superficie, somos lo aparente. Lo hondo, lo verdadero, lo humano, eres tú.
De Etchecopar Máximo, Breve y Varia Lección, Buenos Aires, Editorial Norte, 1957.

sábado, 27 de junio de 2009

De silencio a sombra, de sombra a distancia; de Guillermo Orce Remis


Frenético, iba escuchando tu nombre,
de silencio a sombra,
de sombra a distancia,
lleno de invisibles mensajes,
alto, desnudo,
helado en el día cruel y ardido.

(Tu nombre, que a veces surge
con intermitencia de pájaro,
va recreando las cosas nuevamente;
abre espacios, golpea una campana,
abre en el día una luminosa brecha.)

Baja el otoño y digo: de esta muerte muero.
sentí su dulce herida en el tremendo esfuerzo,
como si fuera heredando viejas voces,
llamados, pequeños gritos que desgajan el aire,
el campo, entre los árboles dormidos.

Porque se va heredando el tiempo,
la desgracia, la alegría
que mueve dulcísimos ramajes entre muertes.
Porque he vuelto a sentir, a escuchar
viejas palabras
como en días de maravillosa fuerza
que hoy descansan con pesado impulso.
***
“De silencio a sombra, de sombra a distancia”; Poema de Guillermo ORCE REMIS; De su libro En la luz perdida, Buenos Aires, Editorial Troquel, 1960. p. 13, 14.

miércoles, 3 de junio de 2009

Tiempo de Panes, de Carlos Alvarado


Tiempo de Panes

Parece que tengo un hermano panadero
y que tuve un ancestro francés y molinero
con un hijo niño polizonte en los barcos
Huérfano quieto y callado
que trajo recetas de panes y confites
todo mi país fue su batea para amasar
el pan extranjero de su alegría
De algun lado nos viene
esta inclinación blanca como el harina
estas ganas de crecer de levadura
Estos corazones de masa tierna
Estas migas que repartimos a los pollos
De algun lado viene esta esperanza de palabras nuevas
Saco del horno los dorados panes
con palas de maderas quemadas
Panes leudados de blanca espuma
Panes crujientes, y panes blandos
Panes salados. Con higos y con dátiles
Panes de pasas y panes de membrillos
Porque me he vuelto experto en temas de hogazas
saco panes nuevos para mis hermanos suaves.


Fragmento del poema "De Tiempo Tribal", Extraído del libro Con Tinta de Amapolas, Yerba Buena, Tucuman, Argentina: Lucio Piérola Ediciones, 2007.

miércoles, 22 de abril de 2009

LXXX, No hay atajo para tomar, de Amira Juri



“Penía entonces, tramando movida por su escasez de recursos, hacerse un hijo de Poro, del Recurso, se acostó a su lado y concibió al Amor”
Platón, El Banquete

*

No hay atajo para tomar
La incertidumbre
Corroe nuestros pasos.
Sin poder evitar
La duración del tiempo
Cierro los ojos.
Cabalga el amor
En el desierto
Con sus rostros florecidos.

***
Poema LXXX de Amira Juri, de su libro: Árbol de viajes, Buenos Aires, ABRN, 2008 .

miércoles, 11 de marzo de 2009

Tres Poemas Inéditos de Sergio Reynoso

Tres poemas inéditos de Sergio Reynoso(*) en especial para este blog: "cobre encendido", "la blancura de entonces" y "la Piedra en medio de la calle".


***


cobre encendido
mi locura
mi más íntima desesperación
es estar envuelta en tu piel
llena de tus manos
tu aliento
y todo lo que compone tu ser

deshacerme en tu mirada
de cobre encendido
apagarme como una vela herida
por la última gota de sudor

mi locura
mi más íntima desesperación


***


la blancura de entonces


postrado en cualquier esquina
de esta ciudad que no me pertenece

un ángel arrodillado
me ha dedicado una canción

sones de escarlata
retumban en la sien de ese pequeño
que con pálida ternura
me despojó de la calma

y amarró a su boca
y a sus dientes blandidos
la blancura de entonces

sus ojitos
sus manitas
fueron su boca
sus dientes
la esquina
las calles
esa ciudad

el ángel y yo


***

la piedra en medio de la calle


la piedra esta quieta
ahí
en medio de la calle
pasan los autos
la gente que cruza
y sigue ahí
única piedra en medio de la calle

llena de adjetivos
que le salen de cada ángulo
cóncava figura hecha de silencio
y de dureza grisácea

roída por el viento
y la indiferencia en la calle
la piedra lanza su mirada dura
y la pierde en el aire
que se moja de lluvia
que se seca con el sol

una grieta se abre en medio de la calle
la piedra tambalea su figura grisácea
sus adjetivos cóncavos
y su dureza de piedra se entierra
en la calle

***

(*) Sergio Reynoso, poeta tucumano, 25 años, 2009.

jueves, 5 de febrero de 2009

En un patio de Gaza, de Rogelio Ramos Signes

"La vida no perece en una tierra
en la que está escondido tu recuerdo"
Ahmad Zaki Abu Sadi
Fue difícil traerte a este mundo,
niño mío.
Problemas de gente grande, tal vez.
*
Sin embargo, qué fácilmente te quitaron de aquí.
Un fogonazo en la noche, un estallido.
No se necesitaba más.
*
Ya no habrá mañana para tus piernas
corriendo en este patio,
ni el viento del Mediterráneo te despeinará.
*
Ya no tendré que ir a buscarte a la escuela.
***

sábado, 27 de diciembre de 2008

Casita de Tablas, de Fausto Burgos

Casita de tablas,
en la umbrosa punta de algún callejón;
de cedro los muros
y el techo moreno de paja de arroz.

Casita de tablas,
de los limoneros, del jazmín en flor.
del parejo patio,
barrido de afatas, bañado de sol.

Callada y sombría...
Tuviera yo en ella mi casa mejor...
Casita de tablas,
De los limoneros, del jazmín en flor...

Del libro Huankaras, Buenos Aires, Editorial Tor, 1928, p.39, 40.

jueves, 27 de noviembre de 2008

Otoño, de Leticia Mure

Otoño en Canadá, (técnica mixta) de © Carlos Alvarado 2008.
*
Cuando la brisa canta
los pájaros atardecen
bajo la piel del otoño,
las corolas se estremecen
amarradas al fulgor
de la noche
entre corpúsculos etéreos.
***
Extraído de: Escritores de Tucumán Siglo XXI, Yerba Buena, Tucumán, Lucio Piérola Ediciones, 2008, p. 115.

domingo, 9 de noviembre de 2008

Pirpintos sobre las cañas, de Carlos Alvarado

¿Qué sueño de azúcar
sueñan las cañas?
*
Transportado
por pirpintos blancos
saltando y escurriéndose entre los dedos verdes
volcándose como espuma sobre los ríos torrentosos
*
Secretos sueños
dispersos
La ensoñación blanca de las cañas
Blanco pirpinto de la ilusión
*
¿Exhalación o suspiros?
*
Los dedos verdes agitan cielos
como implorando agua
devanando sueños
entretejiendo nanas
en el filo de las hojas
en los flechazos de las janas
*
Pirpintos blancos persiguen brisas
escabulléndose entre las hojas
saltando de rama en rama
allá en lo bajo, besando achiras
y allá en lo alto
entre tapices de enredaderas.
*
Pulpa de pirpintos,
Croar de las ranas,
¿Qué sueño sueñan
Las verdes cañas?
***
Pirpintos: maripositas silvestres, blancas o amarillas; Janas: espinas.
---
De Carlos Alvarado, publicado en: Escritores de Tucumán, siglo XXI; Lucio Piérola Ediciones, Tucumán, Argentina, 2008.

martes, 14 de octubre de 2008

Insinuaciones, de Carmela Corbalán

Caos
donde la luna
cabalga crisantemos de agua,
baila conmigo,
que tu sangre macere
mis delirios
y el borde de mi vestido
se arremoline en la curva
de tu boca,
para que seamos
esa mixtura:
madera, sol,
vino.
***
De Corbalán Carmela, Colinas desnudas, San Miguel de Tucumán, Imprecop, con auspicios de la SADE, 1994.
C. Corbalán: Tucumana, docente, Primer Premio de Poesía Junio Literario, Dirección de Cultura de la Pcia. de Tucumán, Junio 1983.

jueves, 9 de octubre de 2008

Mi Ritual sin Tí, de Ricardo Gutiérrez

He perdido de vista ya las madrugadas
la labor de los hombres
el nacimiento de las vidas.
he amordazado con duros llantos
la diurna floración de las guitarras
y asesiné con el dolor
la canción de las hojas
y las aguas.
Traicioné el más dulce pecado
y con él
quebré todos los espejos.
Oscurecí los tréboles
la madera, los pájaros
la piel de las piedras bajo la lluvia
el rumbo de la arena en los caminos;
perdí los tiempos
la risa, las campanas
el secreto amigo que hablaba el idioma
de las nubes y los perros
y
lo más terrible amor
perdí las palabras
los nombres de la luz
la secreta geografía de los cuerpos.

Por eso este amor es pobre
y es pobre este poema
y la soledad hambrienta
roe las puertas
asalta los atardeceres
los vagidos de la noche
las promesas de tu vuelta.
en el sueño estoy despierto
suicidándome
y la vigilia me sorprende
vomitando pesadillas.

¿En cuál músculo de ayer
olvidé las herramientas?
¿Qué asfalto me negó el arado?
¿Cuál horrible ciudad
me asfixió los surcos
la cosecha, el horizonte?
¿Por dónde se extravió el caballo
de andar por las estrellas
cabalgar el aroma de los ceibos
desbocar los latidos del verano?
Debes entender
o simplemente ofrecerme una gota de tu pan
para poder sacar pasaje hacia el olvido.
Necesariamente me visto de abandono
y nada espera que vuelva a poner de pie
la casa y tu presencia.
***
Extraído de: Gutiérrez Ricardo, Encendida Memoria, prólogo de Ricardo J. Kaliman, San Miguel de Tucumán, Dirección General de Cultura de la Provincia de Tucumán, 1993.

Amor, de Ricardo Gutiérrez

Un dios te habita
un ángel te corona.
Extraños fuegos asoman
desde el fondo de tu alma.

Y en tu vuelo me quemo
y en tu vida me diluyo.

Padre de ti soy esclavo
amante me condeno
y por tu mano resucito
hombre y poder.

Nuestras vidas
son las dos caras
de una misma locura.

Lejos de todo génesis
de nuestra propia sangre
de nuestro propio deseo
nos hemos engendrado.

Principio y fin
reducimos a círculo infinito
la existencia de todo mundo
y en nuestros cuerpos
engendra dichosa la noche
y del cansancio desvelado
ahíto de labio
se levanta el día.

Amor
si dijera tu nombre
perdería la vida.

Amor déjame en tu espalda
merecer la muerte.
***
Extraído de: Gutiérrez Ricardo, Encendida Memoria, prólogo de Ricardo J. Kaliman, San Miguel de Tucumán, Dirección General de Cultura de la Provincia de Tucumán, 1993.
Ricardo Gutiérrez: Nacido en Tucumán, comienza su actividad poética hacia 1972 con el grupo literario Yunque, con el cual edita el libro Poemas en 1973.
Colabora en diarios y revistas literarias del país y del extranjero. Su obra mayormente inédita, abarca entre otros los siguientes títulos: Los Soles enterrados, El Relámpago y la sed, y Clima de sombra.

jueves, 25 de septiembre de 2008

Dolor de mi tierra, de Adolfo David Goitía

Sulfúricos miasmas
corroen estas tierras
los pájaros
los campos
también la primavera;
primavera amable
que corre por el suelo
y sorda escucha
como canta y pena.

Tucu tucus luminosos
como estrellas caídas
entre azahares
y alfalfas
siempre llenas de vida,
son la única lumbre
la única centella
junto a la luna
que iluminan esta tierra.

La muerte impúdica
camina por los cerros
los ranchos
los canales
también los ingenios;
¡Milagros, Milagrito!
de rostro famélico
de pies descalzos
y hondo desconsuelo.

Oxímoron,
metáforas
y algunas metonimias,
por estos lugares
no todo es poesía....
***
De su poemario Mirada de Barro, Buenos Aires, De los Cuatro Vientos Editorial, 2005.

viernes, 12 de septiembre de 2008

Rapsodia del quebracho volteado, de Ricardo Rojas

A la orilla del camino
levantándose corpulento,
el tronco alto, duro,
de follaje fresco.

—¡Lindo quebracho!
Decían al verlo,
descansando a su sombra
los que iban al pueblo.

No pudieron voltearlo
ni el sacudón del furibundo viento
ni aquel inicuo rayo
que le partió una vez el pecho.

Pero un día llegaron al pago
unos forasteros
que con aviesas máquinas
al quebracho vencieron.

Por el pie lo aserraron
en inverso degüello,
y pareció venirse abajo
una columna del tiempo.

Los pájaros volaron
espantados al cielo...
y los criollos sollozaban
como ante un abuelo muerto.

En el rugoso tronco le encontraron
suave, una flor del aire, y en el hueco
que le abriera aquel rayo,
un gran panal de miel, dulce y secreto.

¡Lindo quebracho! Semejaba
carne de toro el pecho,
y había miel y flores en su entraña
como en el corazón de un hombre bueno.

¡Oh, lección misteriosa,
la de este cuento,
la aprendí en mi terruño,
libro de Dios, abierto.

De Ricardo Rojas (1882-1957), La Victoria del hombre y otros cantos, Buenos Aires, Editorial Losada, 1951, p. 368-369.

Himno a "South America", de Sixto Pondal Ríos


¡Oh, continente sudamericano!
Continente aromático,
oloroso a café, a cacao y a yerba mate.
En tu triángulo inmenso nada falta:
selvas sofocantes donde los árboles inmóviles
chorrean sombras verdes y serpientes húmedas;
desiertos sobre los que el sol calcina blancas calaveras;
nidos de hornero y viviendas humanas hechas con barro y con paja
y modernas ciudades en cuyas terrazas
bailan los millonarios a la luz de la luna.

Oh, continente nuestro,
cálido y perfumado,
donde hay grandes palmeras en los jardines de las casas de gobierno
y ordenanzas negros en los pasillos de las cámaras.
Contiente de los Shorthorn campeones
y de los niños con raquitismo,
donde los representantes de las empresas extranjeras
usan mentalmente cascos de corcho,
como en el África.

En tu triángulo inmenso nada falta;
estancias con piletas de natación
y provincias con pantanos llenos de mosquitos del paludismo:
También hay funcionarios que piensan en divisas
y dictadores mestizos que llevan el pecho constelado de medallas de lata.
Oh, continente penumbroso y tibio,
patria adoptiva de la silla hamaca y de la siesta,
donde el frecuente tiroteo de las revoluciones sobresalta a los pájaros
y da lugar a nuevos aumentos de la deuda externa.

Nada más justo que la tristeza de los cantos
que a veces ruedan por tus caminos polvorientos.
Folklore de andrajos, de suciedad y de pobreza
que es mostrado con gran satisfacción a los turistas,
acostumbrados a paladear el sabor local como si fuera un refesco.

No hablemos de tus guerras, porque ellas se hacen
por cuenta de las naciones más civilizadas.
Hablemos de los indios, que venden cacharros en las estaciones
mientras son fotografiados desde lujosos coches pullman.
Hablemos de los peones descalzos
y de los presidentes hechos a dedo que pronuncian vibrantes discursos en favor de la democracia
mientras hay periodistas presos en las comisarías con cortinas de paja,
en cuyo patio el comisario toma mate y se hace leer el diario por el sargento.

Pero no importa: el porvenir es tuyo.
Cercan tus horizontes riquezas prodigiosas:
metales tan abundantes que su brillo
debe ser visto por los pájaros, desde arriba;
inmensos plantíos donde el viento se revuelca como un potro
y maestros mestizos en escuelas de adobe
enseñando palabras
que luego repiten los labios gruesos de los negros
y las bocas sin dientes de los indios.
No en vano sale el sol cada mañana.

Tierra pintoresca y querida, a la que amamos a pesar de todo
como a un pariente ridículo.
Siempre habrá papagayos en tus bosques sonoros
y grandes hojas acuáticas flotando en los estanques;
pero algún día, tus aguas
reflejarán, al pasar, una vida más noble
erguida en sus orillas.

Los países se parecen a sus banderas.
Te cubren intensos rojos, verdes y amarillos
de tórridos paisajes tropicales,
repetidos en cálidas enseñas.
Y más al sud, celeste,
celeste y blanca, ya con los australes
témpanos en el centro de su insignia,
mi dulce patria, pálida.

Desde aquí,
bajo el brillo de las últimas estrellas,
en el umbral de mi provincia,
donde empieza
la selva,
la nodriza mestiza,
la siesta,
el tum tum de tus bombos
y la gente color tierra,
te dedico este canto de esperanza,
mundo nuevo y tan viejo, tumba y cuna,
patria grande, patria de mi patria,
Sud América.

De: Sixto Pondal Ríos (1907-1968); Los Rostros transparentes, Buenos Aires, Ediciones Dintel, 1959, p.39-41.

jueves, 4 de septiembre de 2008

El camino a la poesía, de Rogelio Ramos Signes


El camino a la poesía
De estas piedras que ves
está hecho el camino a la poesía.
Con las grises, contundentes y filosas,
podrás preñar metafóricamente la tierra.
Con las negras escribirás acerca de tus deudos.
Las marrones absorberán el llanto de la letra
sin que logres entender por qué habías llorado.
Las brillantes de mica sólo enrojecerán tus manos.
Con las blancas, muy pequeñas,
es que irás poniéndole el acento a tus palabras.

*
Tomado de la revista “Barataria”, Buenos Aires, 1998.

miércoles, 20 de agosto de 2008

Teclas Negras, de María Elisa Gallo

Extraído del prefacio del libro de poesía: Teclas Negras de María Elisa Gallo, Lucio Piérola Ediciones, Yerba Buena, Tucumán, 2008.

Por momentos encuentro el talento de esa “cantora nocturna” [que fue Alejandra Pizarnik] en las páginas de María Elisa Gallo.
[...]
María Elisa Gallo nos sumerge en un ritmo de marejadas a la simple vista de sus poemas, los que cobran vida desde la forma misma. Ella escribe Teclas negras y al hacerlo también percute teclas blancas, dándonos así los tonos y semitonos de su partitura. Las teclas negras son también bemoles; y en sentido figurado, tener bemoles es tener a algo por grave o dificultoso. María Elisa ha elegido muy bien su título para hacer tañir las cuerdas de los temas graves: La palabra, El agua, El silencio, El espíritu. Las cuatro partes de su libro, que fragmentadas no se aislan, si no más bien entran en un diálogo conmovedor.
María Elisa me previene, diciéndome algo asi como: Mi poesía es algo aterciopelada, tornasolada, por momentos roja como la vida y por momentos negra como el sueño. Al leerla diviso a la tucumana “acantilada”, caminando a puntillas sobre un “sembradío de cerezas negras”, “escal[ando] el muro de [su] escritura con pétalos de agua inmóvil”.
Allí está ella, cuestionando a los viejos ídolos, al señor de los paradigmas, al de la gramática, al de las formas, al del nombre del padre.
[...]
Nos dice Derrida que “el secreto, secreta”, justamente en esta poesía hay una secreción de lo que no está dicho, y también de lo silenciado que nos permite acercarnos al pensamiento sutil de la poeta que deconstruye para mejor construir.
Pero a diferencia de Pizarnik, “la oscuridad verbal ilumina el canto” nos dice María Elisa; intuyo en su poesía esa puerta entreabierta que pareció no encontrar Alejandra.
Estas teclas negras nos ponen de frente con la palabra poética, hay en este trabajo una seria reflexión sobre este sujeto mayor de la poesía. El poeta que no ha reflexionado sobre la palabra poética y sobre los silencios que le oponen resistencia, camina a tientas, inseguro como un ciego primerizo, vacilante por senderos escabrosos.
La cuidada poesía, en el fondo y en la forma, donde María Elisa Gallo pone el alma pero también el cuerpo, nos arrebata con la fuerza vertiginosa de los torbellinos. Esta primera obra es ya en sí misma toda una consagración. El tiempo y su futuro trabajo (el cual sé sesudo) ubicaran a María Elisa Gallo entre las preferidas musas de los argentinos. Quiero cerrar esta lectura con versos de María Elisa:


“Las palabras no manan del silencio
sino del pequeñísimo temblor en mi corazón”


Carlos Alvarado

sábado, 16 de agosto de 2008

Un niño llevado de la mano, de Julio Estefan


Un niño llevado de la mano
V.
a D.B.D.

He vendido el destino
mirando tu reflejo
apenas perceptible
una tarde de Octubre.
He dejado que el cielo
amanezca en tus ojos
y me he abandonado
a discurrir la vida.
Cada paso que damos
son tus pasos,
tú me abrirás las puertas
de este gran laberinto.
Tan solo soy un niño
llevado de la mano.
***
Poema inédito de Julio R. Estefan publicado en Ñ, Revista de Cultura de Clarín Nº 254 del 09/08/2008.
Julio R. Estefan: Fue miembro fundador de la Asamblea de Escritores de Tucumán, donde reside. Participó en encuentros de poetas y eventos culturales, como el Café Cultural organizado por la Universidad Nacional de Tucumán y en el Julio Cultural Universitario. Es coordinador del ciclo "Poetas por poetas". No tiene obra publicada. Nacido en Marcos Juárez, Córdoba, 1963. Escritor y docente. Extraído de Ñ, Nº 254, p. 28.

viernes, 1 de agosto de 2008

Terrible Alianza, de Ariadna Chaves

Estar de paso
en las cosas,
en los seres,
de paso
solamente.

Pero esta necesidad
humana de aferrarse
aun al más pequeño
ruido de este cuarto.

Un pequeñó objeto mío
conoce mi estructura,
ha aprendido de mí
la terrible alianza
con el mundo.

El Arco, 1960.
***

Extraído de: Extraído de Bravo Figueroa, Gustavo, Poesía de Tucumán, Siglo XX, Ediciones Atenas, Tucumán, 1965, p. 123.
Foto: Gota de Ambar.

miércoles, 16 de julio de 2008

Tu Nombre, de Luis Eulogio Castro


¡Música de tu nombre! Jamás los labios míos
han dicho una palabra con más sagrada unción.
¡Música de tu nombre! Cuando te nombro, amada,
se me torna armoniosa como nunca la voz.
*
Yo que dije palabras tempestuosas y grandes,
resonantes y turbias palabras de dolor...
Yo, que tuve el acento ronco de las borrascas,
yo, que fui clarinada de toda rebelión...
*
Yo el áspero, el amargo sembrador de blasfemias
soy más dulce y más límpido y más claro que el sol
desde que tu bendito nombre dejó en mis labios
esta dulzura inmensa y esta rara emoción...
***

Luis Eulogio Castro (1901-1923), de su obra Angustia (1924).
Luis E. Castro nació en Tucumán. Cursó el bachillerato en nuestro Colegio Nacional, allí tuvo como profesor de Literatura al poeta Ricardo Jaimes Freyre. Colaboró en el periodismo local y dirigió revistas literarias. Es el poeta representativo de su generación. Su libro de poemas lo editaron sus amigos un año después de su trágica muerte. //Acuarela: Figura de mujer de Giovanni BOLDINI, MNBA, Buenos Aires. Foto de C. Alvarado.

lunes, 7 de julio de 2008

Rama de Almendro, de Carlos Alvarado


*
Como las palabras no alcanzan,

y los rezos no vuelan ya,

dispuse una rama florida de almendro

donde hubo una ventana, en un vaso de cristal.
***

Poema inédito de Carlos Alvarado, en especial para este blog. ©Carlos Alvarado, 2008.
Publicado en Espejos del Tiempo, Espejos del Alma, Yerba Buena, Tucumán, Lucio Piérola Ediciones, 2009.

sábado, 14 de junio de 2008

Besos, de Gilda Isaac

Besos con el sonido del silencio que susurra
El silencio milenario del desierto sirio
Besos que ensayan las palabras más deseadas
Del amante más ausente y más eterno
Besos de la luna que acaricia la parte
Más oscura de la planta más nocturna
Besos tucumanos del naranjo nuevo
Que acosquilla mil azahares
En la comisura de unos labios
Besos del viaje de palomas por mi balcón
con gacelas Que galopan tu cuerpo
de conde artiano enloquecido
A lo Marat de Gance
Besos de Viajes mios por los escarpeados del norte
Y por los lagos helados del sur
Besos suavecitos por el pelo terracota
De tus montañas
Besos de ciudades exóticas como los higos de Smirna
Besos desde las ciudades encadenadas a los vidrios y aceros del imperio
Besos húmedos como gotas de lluvia que alivia
Beso relucientes, recalcitrantes, irreverentes
Del que ama y huye
Besos del que rechaza y se arrepiente
Entre las llamas de su infierno
Besos de las búsquedas
Por los bosques de alerzales milenarios
De la Roca del Tiempo
Besos que pisan se deslizan
Por la calles mas pequeñas
De tu mano
Besos que llegan y meditan
Hasta llegar a la belleza exhausta
De tu cara
Besos de capullo de loba azul
Por el río azul
De tu vena enloquecida
Besos esteparios
Que se calman
Con el abrazo
miel-zen
De tu silencio
Alma.

Poema inédito de Gilda Isaac, en especial para este blog. Todos los derechos reservados por su autora, (c)Gilda Isaac, 08/06/2008

miércoles, 4 de junio de 2008

Malambo, de Julio Ardiles Gray

¡En el lomo, en las vértebras!
¡Machácale las vértebras, quiébrale el espinazo!
¡Con el taco en el vientre, en el vientre, en el vientre,
allí donde el silencio duerme como un oído!
*
¡Por los malos amores,
por los frutos podridos que arroja de su vientre,
por las innumerables cuevas de su sexo:
la iguana y el ratón, el sapo y la vizcacha!
*
¡Machácale las bocas, con el taco en las bocas,
para que ya no ría con sus grietas absurdas,
para que jamás nos diga como nos dijo siempre:
“Tira algodón, que yo te daré iguana;
planta maíz, yo te daré quiquinchos;
dame suaves puñados de semillas,
yo te daré culebras.”
¡Machácale las vértebras, machácale en el vientre,
su vientre gigantesco, su túmulo de muertos!
¡Machácale, machácale, machácale,
hasta que surja el agua,
y la ceniza se incorpore a los huesos
y a los huesos la carne y a la carne el suspiro!
¡Porque todos ellos no estarían muertos
si tuvieran sus jugos!
¡Destroza el cuero seco de su matriz estéril!
¡Destrózale las vértebras!
¡En el vientre, en el vientre,
allí donde el silencio duerme eternamente
como un oído sordo!
***

Extraído de la Antología de: Cócaro, Nicolás, Provincias y poesía, Buenos Aires, Ediciones Culturales Argentinas, Ministerio de Educación y Justicia, Dirección General de Cultura, 1961. “Malambo”, poema de: Ardiles Gray, Julio, de su libro Cánticos Terrenales.
Julio Ardiles Gray, nacido en Monteros, Tucumán, en 1922. Escritor de novelas, piezas de teatro y poesía. Docente.

miércoles, 28 de mayo de 2008

Soy mi propio rehén, de María Elisa GALLO


Soy mi
Propio rehén
*
en la madrugada
exhausta,
*
camino un sembradío
de cerezas negras
*
en punta de pie.
*
Escalo el muro
de mi escritura,
con pétalos de
agua inmóvil
*
- vocal en la piedra –
*

Soy el margen
***
De: Gallo, María Elisa, Teclas Negras, prefacio de Carlos Alvarado, ilustraciones de María Silvia Argañarás, Lucio Piérola Ediciones, Yerba Buena, Tucumán, 2008.

miércoles, 21 de mayo de 2008

Si deseas cantar..., de Juan Eduardo Piatelli

Si deseas cantar, no dudes, canta,
y no te importe el vulgo que sonría,
si es la pena que oprime tu garganta
llora tranquilo con la cara al día.
*
Deja a la muchedumbre que no espanta
con su palabra vana y su porfía,
llora que así la pena ya no es tanta,
ríe que así es más dulce la alegría.
*
No ocultes el sentimiento puro,
si una injusticia te rebela, grita,
que nada nace en el silencio oscuro.
*
Y ponte a la cabeza del destino,
mira tu corazón que palpita
y verás qué distinto es el camino.
***

De: Piatelli, Juan Eduardo, Tucumán, poemario.
Extraído de: Bravo Figueroa, Gustavo A., Poesía de Tucumán, siglo XX, Tucumán, Ediciones Atenas, 1965.

martes, 20 de mayo de 2008

Loros, de Fausto Burgos

Pico i'loro, acuarela de Carlos Alvarado

Loros
*
Bandadas de loros,
en el naranjal.
Uno parla aquí,
otro grita allá.
*
De su jerigonza,
propia de un rapaz,
ni un solo vocablo
yo pude alcanzar...
*
En la carne rubia
del fruto en sazón,
hunden el picacho
negro, cortador.
*
Sin que nadie sienta,
llega el cazador,
no le tiembla el pulso,
mira como azor.
*
Tras del fogonazo
del tiro fatal,
los loros heridos
rompen a gritar...
*
Y los sanos, locos,
se vienen y van...
¿Qué dicen los loros,
en el naranjal?...
***
De: Burgos, Fausto, Huankaras, Buenos Aires, Editorial Tor, 1928.

lunes, 19 de mayo de 2008

Escribiendo el sueño, de Facundo Lizondo

Busco las palabras en el tiempo
Una arritmia salvaje que acompañe este anhelo
Un hielo que se derrita y un metal que se corroa;
La arena vuela en este espacio ilógico.
*
Dueño de dos sombras que reviven a Caín y Abel.
Dueño de dos alas que me impiden caer.
Sigo buscando, porque el sueño es interminable.
Sigo soñando porque el anhelo se torna indomable.
*
Azul, azul, esta mano temblorosa torna todo tan azul.
El azul de un lago, que es el espejo de un cielo
El azul del mar, de este ilusorio sueño al azar.
El azul del mundo, de este azul tan profundo.
*
Las ciénagas duermen en mi alma
Reposan en lo oscuro de mi ser, en mi lúgubre amanecer.
Escribo este sueño, para soñar.
Para ahogar, estas ganas de llorar.
*
Y escribo con sangre, porque es la tinta eterna de la vida
Porque escribo para no olvidar, para recordar, para silenciar.
Estrangulando los sonidos de los árboles y el canto de los ángeles.
Porque escribo con sangre para no olvidar.
Porque sueño para amar.
***
Poema inédito de Juan Facundo LIZONDO, en especial para este blog. Joven poeta (20) de San Miguel de Tucumán.

Callo, de Facundo Lizondo

Testigo de miradas rotas
De carne embriagada.
De caricias a las ilusiones
De tu sonrisa infinita...
*
Donde creo que está bien
y callo... y callo...
Mientras me consumo en este incendio
Que apago con la sangre de mis ojos.
*
Arrancando pedazos de sol
Cercenando el tiempo.
Y es que fuiste, el único alivio
Para el alma que maltraté.
*
Y callo... y callo, porque ya te siento en mí.
***
Poema inédito de Juan Facundo LIZONDO, en especial para este blog. Joven poeta (20) de San Miguel de Tucumán.

viernes, 9 de mayo de 2008

Ojos de la Poesía, de Leda Valladares

No he dicho aun por qué nace tu mirada
en qué se nutre para derramar lo extraño
para encender el secreto del mundo.
*
Ah, tus ojos
espacios de la soledad.
De alma, tenebrosos
y translúcidos en el desasosiego.
*
Están amenazando al universo
y son solos.
*
Reconcentran pasión
como en venganzas
y se oye algo que sube y ordena
algo que ejecuta tinieblas
y mortificaciones.
*
Son de lo recóndito y desmedido.
*
Por estremecerse en soberbias
se apartan lejanos
como si desearan crepúsculos
absortos labios y desdenes.
*
No he dicho aun por qué existen tan míos
tan rotundos en su angustia.
No he dicho aun si se llaman llanto o abismo.
***

Del libro: Valladares, Leda, Se llaman llanto o abismo

sábado, 26 de abril de 2008

Tiempos de Capullos, de Carlos Alvarado

Un abejorro zumba y
la inquietud de la primavera
tiembla en el corazón piloso
de las peonias.


De Carlos Alvarado, poema inédito, en especial para este weblog.

jueves, 17 de abril de 2008

LXIV, Los fabuladores nocturnos de Oriente, de Amira Juri

Los fabuladores nocturnos de Oriente
no cerraban sus ojos
sufrían insomnio
en la oralidad del lenguaje
durante mil y una noches
mujeres pintando de negro sus ojos
para ahuyentar el olvido
de beduinos, de alfombras
de canela, de arabescos.
*
de Juri, Amira, Árbol de viajes, Buenos Aires, ABRN, 2008 .

jueves, 3 de abril de 2008

Escenario I, camino por las cornisas del silencio, de María Blanca Nuri

siento el olor del vacío
entre estas cuatro paredes
pregunto por causas inconexas
sin respuesta
construyo mundos
estallan

sed
furia
sombras
pintan
máscaras y disfraces a mi cuerpo
camino la diagonal
giro
camino la diagonal
giro, giro, giro
cien ojos cegados
aplauden
alientos ausentes
ensanchan un mundo de palabras
y el viento
susurra tras las bambalinas
no estás loca
no
***
De: Tucumán cultura de todos, Representación oficial de Buenos Aires, Feria del libro 2007, Bs. As.

sábado, 29 de marzo de 2008

Verano, de Juan Jósé Hernández

Mi padre antes de hacer la siesta,
ponía sobre la mesa del velador
su reloj de bolsillo y su llavero;
se quitaba la ropa, sus botas de gigante,
y tendido en la cama se ofrecía desnudo
a las caricias del ventilador.
El sueño iba cerrando sus puños suavemente
y desaparecía su ceño de león.
*
Era verano: recostada a la sombra
de la higuera al fondo,
la perra en celo de ojos de gacela
olisqueaba su sexo con unción.
Gorriones alevosos picoteaban las brevas.
***
De Cantar y Contar, poemas y retratos, 1999. Extraído de Hernández, Juan José, Desiderátum, Obra poética (1952-2001), Buenos Aires, Adriana Hidalgo editora, 2001, p. 46.

viernes, 28 de marzo de 2008

Homenaje a Juan José Hernández


El día miércoles 26 de marzo de 2008 a las 19 hs. en el Auditorio del Museo de Arte Lationamericano de Buenos Aires, MALBA, se realizó un sentido y bello homenaje al poeta tucumano, Juan José HERNÁNDEZ.
La realización estuvo a cargo del MALBA conjuntamente con el Centro Cultural de España en Buenos Aires, CCEBA.
La jornada estuvo enteramente dedicada a la obra de J.J. Hernández, coordinada por la poeta Lía Rosa Gálvez, participaron los escritores e intelectuales: Ivonne Bordelois, Irma Emiliozzi, Jorge Cruz, Pablo Anadón y el poeta español Luis Antonio de Villena. También estuvieron presentes los poetas tucumanos: Arturo Álvarez Sosa y Carlos Alvarado.
Se vió un video con fotos de José (Pepe) Lamarca junto a otras imágenes del archivo personal de Juan José Hernández.

El Clamor del Agua, de Manuel Lizondo Borda


Duermen los altos montes... ¡Qué silencio,
qué augusta soledad y que tristeza!
Duermen las claras cimas arboladas;
duermen los valles, a la luz serena
y fría de la luna; duerme todo...
pero hay algo que dando está un alerta,
junto al sueño glacial de las montañas:
y es un rumor lejano en las tinieblas...
¡es el perenne ruido de las aguas
que, por el valle abajo, se despeñan!
*
Es el clamor del agua atormentada;
es su voz agorera, voz que truena
pavorosa en la noche: canto triste,
un canto desolado que no cesa,
que nunca cesa, que es el mismo siempre,
y hace ya muchos siglos que resuena...
-¡cuántas veces, oyéndolo, el viajero,
perdido en estas soledades muertas,
habrá sentido el corazón golpearle
dentro del pecho una congoja extrema!...
Yo siento al escucharlo un frío agudo,
una angustia en el alma, toda opresa;
porque ese canto eterno, canto amargo,
¡cuántas cosas me dice y me recuerda!...
Porque es la voz inenarrable y fija
de que todo es fugaz sobre la tierra;
porque es el canto del morir continuo
de las cosas del mundo, cantinela
del tiempo que sin fin se precipita
en espantosa eternidad... Porque esa,
esa canción tristísima del agua,
mi pobre y débil carne moridera
angustia sin querer; porque oprime,
la llena de terror su voz que suena,
estas frías palabras a mi oído:
“¡tú que hoy alegre vas por esta senda,
ya no serás, ya no serás mañana...!”
*
Eso dice el continuo, largo alerta,
esa canción tristísima del agua,
que perdida en la noche siempre suena...
Mas, También ella como yo, algún día
dejará de sonar: -La ley es esa-;
también callará; callará todo...
¡y habrá eterno silencio en las tinieblas!
***
Del libro: Lizondo Borda, Manuel, El Amor Innumerable, extraído de Gustavo A. Bravo Figueroa, Poesía de Tucumán siglo XX, Tucumán, Ediciones Atenas, 1965, p. 50.
Foto de Carlos Alvarado, San Lorenzo, Salta, marzo 2008.

jueves, 27 de marzo de 2008

Gallo, de Juan José Hernández

Remachado de soles,
la tumultuosa cresta
festoneada
sobre el ojo redondo que se agranda:
gota de miel sobresaltada,
el gallo, en la mañana,
con espadas con plumas y con llamas,
sube a la rama del naranjo y canta.
(Toda la luz de fiesta en su garganta.)
***
De Hernández, Juan José, Desiderátum, Obra poética (1952-2001), Buenos Aires, Adriana Hidalgo editora, 2001, p.142.

Mejor blog de Poesía 2008

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