domingo, 20 de diciembre de 2009

De Viaje, de Alberto Mendioroz

Tomar el tren... ¿Quién dice que es una cosa fútil?
Ir en tren es fingir que se va a alguna parte;
Fingir que se ha encontrado por un secreto arte
Dirección y propósito a esta existencia inútil...

Me lleva el tren... Y siento la dulzura cobarde
De marchar sin que hiera mis plantas el camino:
Una potencia amiga carga con mi Destino,
Y cruzo por la vida como hoy sobre esta tarde:
Irresponsablemente...

... El campo despreciable,
nimio, no me interesa... – Se dijera que hay algo
definido que hacer.- Una parada; salgo
pronto... No me detengo sino lo indispensable...

Compañero de viaje: tu timidez ¿No siente
La dulzura cobarde, baja, desconocida,
De soñar que ir en tren es cruzar por la Vida
Irresponsablemente?...

(De Horas Puras)


Extraído de Primera Antología Poética Platense, selección, prólogo y noticias de Roberto Saraví Cisneros, Buenos Aires, Ediciones Antonio Zamora, 1956, p.46.
Alberto Mendioroz: nació en Tucumán el 13 de junio de 1895. Joquín V. González, que admiraba su talento, lo lleva a La Plata, en cuya Universidad se recibe de abogado, ocupó un alto cargo en la judicatura de Salta, donde fallecío en enero de 1924.
Obras: Poesía: Horas Puras, La luz buena del amor; Prosa: Almafuerte; Crítica: Rafael de Diego.

Aconquija en Verano, de Omar Estrella


Aconquija en Verano

Afectuosamente para el Dr. Antonio Torres y mis nietos Fernando y Alejandra.

En diez días felices de diciembre
Busqué secretos senderos de tu falda
Para llenar de aire puro mis pulmones
Y el alma de rumores de tu fronda.

Aconquija nativo de mis hijos,
Entrañable montaña de mis nietos,
Siempre retorno a ti por recobrarte
En tu ser milenario de victoriosa selva.

Hoy estás como nunca, tan hermosa,
Con el concierto inefable de tus pájaros,
Que a mi corazón devuelven su equilibrio
Sacudido por vientos contrarios de la vida.

De nuevo contemplo con emoción tu cumbre
De San Javier que erguido ostenta
El Cristo de Iramain, ese pariente,
Sensitivo al nivel de Lola Mora.

La estampa consular de Antonio Torres
Junto a la del sabio entre los sabios, Miguel Lillo,
Recorrieron también estos senderos
Lujuriosos de ciencia y de poesía.

En el centro secular de la montaña
Vela por la paz de otras cenizas
De alguien que nutrió de altos sueños su existencia:
Es Rojas Paz, reanudando caminos de armonía.

Suben tu escarpada y tupida alfombra
Los robustos yuchanes, los laureles,
Nogales de alta copa, pinos, eucaliptus,
Lavados por la lluvia y perfumados.

Lapachos junto a los tarcos bien peinados,
Naranjos silvestres y moreras,
Desmesuradas lianas en los molles
Buscando la protección perpetua entre sus ramas.

Mil formas del helecho suben por tu falda,
Te escalan con fervor hasta la cumbre
Con los matices todos del luminoso verde
Que exornan tu grandeza milenaria.

Todo cuanto atesoró en los tiempos
El Aconquija de sagrada estirpe
Está inscrito en la gracia exuberante
Y empedrado con piedras de colores.

Las flores del aire aladas y graciosas
En profusión sobre bajas y altas ramas
Prodigan su belleza y su perfume
Tan grato al corazón, que llega al alma.

En diez días felices de diciembre
Busqué secretas sendas de tu falda,
Llegando a las suntuosas laderas de Horco Molle,
Señorial residencia del arte y de las ciencias.

Ahora te digo adiós, llevando a cuestas,
Con mi amor, mi carga de nostalgia:
Diré a mis hijos que besé en su nombre
Tu montaña sagrada para siempre.

Queda San Javier en lo entrañable
Adentrado en el alma del viajero
Como esa eterna congoja que en sus ramas
Renuevan expresivos tus llorones sauces.

Yerba Buena, diciembre de 1981, Tucumán.
***

Extraído de Estrella, Omar, Crónicas Líricas de América, Germano Artes Gráficas, Buenos Aires, 1982.

jueves, 17 de diciembre de 2009

Tarde Sentida, de Sixto Pondal Ríos

Tarde sentida
En medio de la tarde
somos dos corazones
latiendo la tristeza del paisaje.

Todos los caminos están regresando.

Hablemos más despacio,
o no hablemos,
porque el tiempo se atarda cuando cruza silencios.

Para construir este momento
vuelca toda tu pena.
Vivir es la tristeza de ir haciendo recuerdos.

¿No sientes como crece en nuestros pechos
una muerte pequeña?

Otra tarde.
Otra jornada hacia el final del tiempo.
Ya hemos hecho otra legua irremediable.

Tucumán, de Hugo Acevedo (Poeta mendocino)


"Tucumán o Las Flores Rojas", de Hugo Acevedo
de su largo poema "El reino antiguo"

Deténte en Tucumán. Alta es la hora
Para alisar la barba de los ríos.
El viento es un changuito cuyas manos
Distribuyen el agua entre las flores.
El viento sabe que vendrá el invierno.
Deténte ahora pero luego
Juega también con las enredaderas
Que los ríos adoran.
En Tucumán la tierra se refugia
Muy bajo de las flores, guarda el humus
Para las dulces víboras que sueñan a su sombra.
No mires la ciudad ni tengas penas.
No es Tucumán ese cemento con un látigo
Acuérdate de Dardo, de su casa sin más puertas
Que una morera donde zambas desensillan,
No olvides a Manuel, que canta
Porque nunca hay por qué pelear,
Ni a Juan José, vestido
De pipa azul en cada primavera.
Desde Monteros mira camaradas
En la florida peña de sus ilusiones-
Puedes reir si quieres junto al Jorge
Bajo una noche próxima, palpable,
Mientras desfila el vino en las veredas.
Y anda a Acheral, que allí las grandes flores
Pululan como gallinas recién cortadas.
Ve adonde quieras. Détente en Tucumán
Si has de saber cómo es el paraíso
¡Y no les temas a las culebras,
Que ésas son cosas de pueblero rico!
Mas luego, cuando tengas en tus ojos
La hermosura sin par de ese jardín,
Pídele al viento que te lleve hasta el invierno:
Ahora, sí, la zafra,
Las familias que siegan cañas,
Los patrones que siegan familias,
Las manos rojas de frío de los changuitos, del viento,
La esperanza ahuyentada por cualquier democracia.
Pero aún debes ir a Tafí Viejo,
Allí se amasan los trenes de nuestra infancia,
Y si cantaste por hombre a la lunita,
Por más hombre ya canta a la huelga:
No dejes de tener en cuenta este programa:
Es difícil mirar todo el dolor de esos obreros,
De esas mujeres golpeadas por las dos bestias de la policía,
¡Y ellos sufren, sin mirarlo!
Deténte en Tucumán y luego
Que entre las flores sepas más injusta
La injusticia, la pena, el machetazo-
¡Oh tierra de los ríos, maravilla perfecta!-
No me vengas después a preguntar
Por qué a los tucumanos, violentos y floridos,
Les importa tan poco la vida.
*
A los cerros tucumanos
Me llevaron los caminos
Y me trajeron de vuelta
Sentires que nunca se harán olvido.
***
Extraído de Acevedo Hugo, Canto al Norte, Buenos Aires, Talleres gráficos Américalee, 1958.

Este conmovedor poema le da carta de ciudadanía tucumana a este gran poeta mendocino que fué don Hugo Acevedo, amigo de Neruda. Había nacido en Mendoza en octubre de 1925 y falleció en Buenos Aires, el 11 de Mayo de 2007.

martes, 15 de diciembre de 2009

Alma GARCÍA

Alma GARCÍA, Tucumán, ca 1965

ZAMBA DEL ZAFRERO
Cuando desangra el cansancio
su noche de ausencia por la inmensidad
grita tu caja, zafrero,
gimiendo vidala por la que no está.
Oigo morder los machetes,
el anca lonjeada del cañaveral;
así te muerde la escarcha
de aquella nostalgia en la soledad.
En un lomo de guitarra
como pañuelo zambero
viene lloviendo mi canto
por tu tristeza, zafrero.
Canta un llamear de malojas
el agrio misterio de tu desazón,
quieto manchón de trapiche,
le aprietan el pecho tu sueño de sol.
Duerme la luna en el surco,
el alba le espera nublada de alcohol,
vuelve emponchada de frío
tu vida, zafrero, la caña secó.
***
Alma García (1926-2008). Poeta, escritora, compositora y educadora, nacida en la provincia de Tucumán, donde falleció. Vivió en la Capital Federal durante varios años; allí creó y condujo "Esta tierra de uno" -nombre que también daría a su único disco de larga duración-, programa radial que se difundió por Radio Nacional. Muchas de sus creaciones fueron musicalizadas por importantes músicos, entre ellos Carlos Guastavino, quien le puso notas al poema "Yo, maestra". Fue nombrada Ciudadana Ilustre de la Cultura Tucumana. Su poesía no se aparta de la voz de la tierra, y con la arcilla de su propia raigambre nutrió voz y palabra, ambas pletóricas de armonía y sentimiento. Libro de poesías: "En la luz y el pájaro".

***

ES JUSTICIA RECORDAR, por Ricardo Luis Acebal

El 29 de noviembre de 2008, silenciosamente y no advertida por “los grandes medios de prensa” se fue para siempre desde su Tucumán natal la cantora, poeta, escritora, compositora, autora y maestra normal ALMA GARCÍA.
Había nacido en “El jardín de la República” el 15 de octubre de 1926.
Como autora y compositora sus obras fueron interpretadas, entre otros, por Mercedes Sosa, que grabó su “Zamba al zafrero”, Jaime Torres (“Chacarera del Tiempo”) y Los Fronterizos, que incluyeron en su repertorio varios de sus temas.
El gran maestro santafecino Carlos Guastavino musicalizó su poema “Yo Maestra”.
Fue creadora y conductora del programa “Esta Tierra de Uno”, que se difundía por Radio Nacional de Buenos Aires. Por esa misma radio co-conducía con Blanca Carabajal (Suray) y Suma Paz el espacio “Las tres cuerdas y el ayer”. Fue becada por el Fondo Nacional de las Artes y distinguida como “Ciudadana Ilustre de la Cultura Tucumana”

sábado, 5 de diciembre de 2009

Cinco poemas de Diego CARRAZÁN

Bebo de este vaso solitario
las poesías que otros labios
tendrían que haber saboreado
las bocas que ya se han ido
las que beben del agua salada
las que no volverán a ser humanas
ellas deberían estar tomando
en este bar las poesías que
a mí hoy me embriagan.
Bebo de este vaso solitario
las imágenes que otros labios vieron
mientras yo dormía de noche
o cuando jugaba de día
y ellas soñaban nuestras alegrías
este vaso, este bar, mis labios
sus bocas y, de entre muchas otras, esta poesía.
Bebo de este vaso solitario
la inmensa tarde que me cabe
en este solitario vaso
y brindo tu brindis libertario
por mis labios hundidos
en tu poesía que repaso
por mi boca sin volcar
ni un solo verso de los que tanto amo.

A mano alzada
dicen presente
– me han nombrado
a mí
como si estuviese en algún listado –
(hay que tener cuidado
charlamos con los muchachos):

estos no son tiempos
de andarse identificando
hay que tener cuidado
¿a vos te nombraron ya Martín?, ¡sí!;
¿y a vos Juan?, también
hay que ser más cuidadosos
¿de dónde sacaron nuestros nombres?

para qué carajo responden todos juntos
por mí
¡ che, que nos quieren cagar a todos
apaguen ese megáfono o se lo perdemos por el culo!
Compañeros: – alcé la voz
para que nadie impidiera callármela –
aquí estoy, compañeros, ¡escuchen!,
dejemos de usar estos métodos, ¡escúchenme!,
que nos estamos cagando.
¿que no me escuchan compañeros?
¡No hay que dar nombres!

a mano alzada
continué gritando, casi desesperado,
por entre la columna que seguía marchando
¡No den nombres, compañeros, no den mi nombre, carajo!
Hasta que cruzó por mi costado
una señora grande, con frío en las orejas
y cabellos muy, muy blancos,
con una pancarta en las manos
que agitaban una foto bien grande
acompañada de un nombre en la parte de abajo,
que me quedaron para siempre
en la memoria grabados

fue justamente allí
cuando sentí que podía alejarme
para escuchar a las ciento de voces presentes
gritar con alma y vida, muy fuerte:
– ¡Presentes, presentes,
hasta la muerte! –

A una redacción

Los que escribieron sobre la facultad tomada
los que no se animan a publicar los amplios
bochornos de los gobiernos de turno
los gano poco
los laburo gratis las horas extras
los pegafoto
los que siempre van entre lentos y apurados
los explotados
los hago todo
los la información es un espacio
y hay que llenarlo
los cabeza quemada
los estamos harto de leer boludeces
los hijosdeputachupapingo más grandes del mundo
los que se mostraron solidarios con las medidas de fuerza
los cajetudos de siempre que sólo les importa ellos
mis compañeros del diario
a todos ellos esta poesía y un fuerte abrazo.


DNI

Un día un DNI
se quedó sin país.
Fue al exilio.
Sufrió mucho
el no tener sellos
el no ser acreditado
sufrió como sufren
los seres y las cosas
su falta de ser necesarios.
Un día el DNI regresó
a su país
lo sellaron
lo acreditaron
y mirando la frontera dijo
“¡Qué loco! Esto no soy yo”.
A la semana
en plena avenida
se tiró del bolsillo de un saco.

Me arrastro hasta la cama
cansado del ritmo cotidiano
trepo, subo
levanto las sábanas
y como puedo me tapo.
Es la 1.13 de la madrugada.
Abrazo a mi flaca y descanso.
Despierto a las 6.45
beso los labios secos de mi flaca
y me impulso con mis brazos
desde la cama hasta el lugar de los calzados
tomo mis pies cansados
los sacudo, me los calzo
y para caminar el día me levanto y ando.
***
Cinco poemas Inéditos de Diego Carrazán, en especial para Poesía de Tucumán. Sobre el autor: Joven poeta tucumano, periodista y profesor de lengua y literatura.

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